
El libro homónimo invita al infante a reducir su tamaño hasta las escalas microscópicas, con lo que puede conducirlo por vasos de agua, los lechos de los ríos, la lluvia y otros escenarios, donde las fuerzas de interacción existentes entre las moléculas se personalizan de manera adecuada para su comprensión. En el texto no se esquivaron algunas palabras que requieren un conocimiento más avanzado, con la intención de estimular el espíritu investigativo, la búsqueda en diccionarios y hasta en las multimedias de los centros escolares.
El autor agradeció en sus palabras al personal de la Editorial Academia, que defendió el valor de un proyecto desacostumbrado para ellos. Resaltó especialmente la minuciosa labor de la editora Raquel Carreiro y las bellas ilustraciones de Marlene Sardiña Prado. Con un poco de fortuna, una próxima tirada podría dotar de color las imágenes y lograr una atracción mayor para el potencial lector.
Aunque el escritor mantuvo en mente, durante el proceso creativo, una edad aproximada óptima para su receptor, se negó a revelarla, para no inhibir a los padres de presentarles el volumen a sus hijos que no coincidan exactamente con un intervalo específico. De hecho, el título ya le ha sido presentado a jovencitos en disímiles etapas, a manera de prueba. Los resultados –no lo dude y sumerja su familia con Gotín-, han resultado excelentes.
Publicado por primera vez en el sitio de la Feria Internacional del Libro de Cuba (XVI edición, 17 de febrero de 2007, en http://www.cubaliteraria.com/evento/filh/2007/inicio.htm)
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