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12 de marzo de 2012

Donde se habla de la explotación del trabajo asalariado, los Estados y otros demonios

Tags: Cuba, explotación de trabajo asalariado, socialismo, Programa del Moncada

La sensacional conferencia de Aurelio Alonso en el evento "Pensamos Cuba" de estos días puede, una vez que se divulgue lo suficiente, dar mucho de qué hablar. A raíz del fomento a la economía privada que toma forma en nuestro patio, yo he montado una matraca sobre los efectos corrosivos que introduce la explotación de trabajo asalariado en una sociedad que se precia de socialista, y no perdí la oportunidad de preguntarle al reputado filósofo su opinión, en el debate subsiguiente a su exposición.

La respuesta añadió todavía más leña al fuego que el orador ya había prendido. El ponente subrayó que estaríamos viendo no más que una extensión de esa explotación del trabajo asalariado, puesto que los empresarios privados no harían más que lo mismo que ha venido haciendo el Estado Gran-dueño de Todo. Como para abrasarnos con más inquietudes, nos preguntó a los presentes –miembros de la Asociación Hermanos Saíz– si alguno de nosotros se sentía "dueño" de Antillana de Acero; si teníamos alguna idea de por dónde se hallaba la productividad de esa empresa o sobre cómo incrementarla; si nos preocupaba el no saberlo o si alguien nos lo había reprochado alguna vez. Evidentemente, Antillana de Acero no puede ser mucho de nuestra propiedad pero, entonces, ¿a quién pertenece?

Así que el problema de la explotación de trabajo asalariado que tanto me importuna no va a venir con un cambio muy sustancial por el hecho de que el dueño de Antillana sea Clitemnestra Pla, Tibor Galárraga o un Estado al que no le preocupa compartir su administración conmigo. Todavía no fuera tan grave, si esta exclusión fuera conmigo y otros igualmente ajenos a las peculiaridades del procesamiento del hierro y el carbono; lo desastroso es que se excluye toda iniciativa de autogestión o cogestión del colectivo obrero que labora en la empresa de marras, los que sí llevan trabajando en ese puesto décadas, que le saben al asunto un montón y que, según la Constitución, son también dueños de ese medio de producción. Esos trabajadores simplemente están ahí, sujetos a la dirección de los cuadros designados por autoridades superiores; entregando su fuerza de trabajo a cambio de un salario y generando plusvalía que se queda en el Estado.

Empresas estatales hay también en países capitalistas, miembros radiantes de las instituciones financieras internacionales de la economía del libre mercado. Los obreros de esos centros son, obviamente, explotados por la clase capitalista de sus naciones, si bien a través de mecanismos un poquitín diferentes que cuando el dueño directo es, pongamos, Warren Buffet o Carlos Slim.

De regreso a este socialismo o proyecto de socialismo, sobre el que ahora muchos repiten que es "un error" pretender saber cómo es, se hace evidente que no se debe confundir la socialización de la propiedad con su estatización. Si los trabajadores necesitan un Estado para la etapa de transición al régimen de libertad, igualdad, fraternidad –y justicia social y dos o tres cosillas más– el Estado tiene que diferir sustancialmente de los otros capitalistas. Aquí ya me lanzo a elaborar yo mis propias disquisiciones, saliendo de las palabras del ponente. Poca diferencia habrá si el Estado nuevo subvenciona servicios de educación y salud, porque algunos capitalistas también lo hacen. El Estado tendría que pertenecer realmente, y servir, y responder, y acatar la voluntad de los trabajadores libremente expresada; no pretender estar por encima y por delante de ellos, que lo tendrían que seguir entonces "incondicionalmente", "disciplinadamente", "conscientemente", para usar los términos más conocidos. Eso, en lo que se va extinguiendo el Estado.

Porque un par de cosas, pésele a quien le pese, sí se saben sobre las necesidades que tiene la etapa de transición a una sociedad socialista y, entre ellas, esa de la paulatina extinción del Estado. El que lo dude, después de acudir al más básico ABC del marxismo –aquel que se supone que conozcan todos los disgustados con el capitalismo y que anhelan su superación– puede entonces leerse la intervención de Fidel Castro conocida como Palabras a los intelectuales . Otra cosa que también se sabe, es aquella de la transformación de las relaciones de producción, tal que el trabajador ya no labore por un sueldo y deje al empleador que sea la plusvalía creada con su fuerza de trabajo, sino que algún otro mecanismo sea el que media entre su aporte a la sociedad y la satisfacción de sus necesidades.

En lo que llega ese mañana primoroso, hay que tener en cuenta que hay que irlo construyendo hoy. Si no, nunca llega. Entonces, ¿qué tal empezar por aquella letanía de autogestión, cogestión, cooperativización? Para mí, será siempre mejor que cerrar el centro y despedir a los trabajadores y empujarlos a emplearse con los capitalistas extranjeros o nacionales en ciernes, o privatizar lisa y llanamente la empresa de marras. El salario tiene que ir transformándose. ¿Cómo? Tal vez podría comenzarse compartiendo una fracción consensuada de las ganancias de las empresas (que sean capaces de obtenerlas) con los trabajadores, que así se sentirían mucho más motivados a ser eficientes y productivos y combatir la corrupción que a través de discursos y llamados políticos a la conciencia. A lo mejor no hay que ponernos a inventar el agua tibia ¿Qué tal si echamos un vistazo a las propuestas conocidas? Digamos, el programa del Moncada: "La tercera ley revolucionaria (a ser promulgada de haber triunfado rápidamente el alzamiento del 26 de julio de 1953) otorgaba a los obreros y empleados el derecho de participar del treinta por ciento de las utilidades en todas las grandes empresas industriales, mercantiles y mineras, incluyendo centrales azucareros". Dijo el mismo Fidel de ahorita, en La Historia me absolverá.

Díganme ustedes.

6 de marzo de 2012

El sindicato, el periódico y la maravilla del trabajo asalariado por cuenta propia sin contradicciones

Tags: trabajo por cuenta propia, explotacion, trabajo asalariado, Cuba, Trabajadores, debate político, socialismo
 
Cualquiera que lea nuestro semanario Trabajadores –superficialmente– se llevaría la impresión de que en el órgano oficial de la principal y única central sindical nacional reflejan una gran preocupación por la situación de los cubanos y cubanas que han engrosado, en los últimos tiempos, el sector del llamado trabajo por cuenta propia. Véanse notas recientes, "Crece el número de trabajadores no estatales"; "Atienden reclamos de trabajadores no estatales" y "Situaciones que están amparadas". Cualquiera diría que las fuerzas organizadas del Trabajo guardan una profunda preocupación por los y las integrantes del (no tan) nuevo sector de la economía cubana.
Pero resulta que a algunos nos parece que esta preocupación carece de un componente esencial. Todos los medios oficiales se pierden la oportunidad de analizar la cuestión de la persona, con licencia de trabajador por cuenta propia, que está contratada por otra en "igual" situación. Y eso que hasta el nombre les queda raro. Ni el empleado puede ser "por cuenta propia" si está en la empresa de un patrón, ni a este le queda bien aquel traje cuando es todo un pequeño empresario. Habrá quien crea que el asunto todavía no es para tanto, que no afecta a tantas personas ¿cómo puede saberlo, si no es tan fácil dominar las verdaderas cifras? pero, en cualquier caso, al estar previsto que en cuestión de algunos meses, más o menos, millón y medio o más compatriotas dejen su empleo estatal racionalizado, vamos a tener al lobo, bien crecidito, delante, muy pronto.

Y no me interesa ocultar mi disgusto, ante la consolidación del único tipo posible de relaciones de producción entre Dueños de Medios de Producción –unos más apabullantes y otros menos– y Dueños de Nada excepto su Fuerza de Trabajo: la explotación del trabajo asalariado, como se sabe de manera diáfana e incontestable desde los tiempos fundacionales del marxismo, sin importar con cuánta palabrería se adorne o distorsione esta realidad.

Quienes sacan provecho de esta situación siempre van a tener bellas palabras para adornarla, u oportunos silencios para ignorarla. Así hemos visto desde quien niega el carácter de explotación de este trabajo merced a ciertas políticas estatales de subvención universal de educación y salud –loables, pero sin relación con el asunto– hasta quien se enfoca, como en los materiales citados, en cuestiones numéricas, de mercados, o de negociaciones tributarias entre el Estado y titulares de licencias específicas. Estas últimas son valederas, naturalmente, pero remarcan más aún mi preocupación por lo que suceda en el interior de los nuevos minicentros de compraventa de fuerza de trabajo, cuando el empleado o la empleada piensen en vacaciones, maternidades, problemas de salud...

Allá va eso entonces. ¿Quién puede afirmar que estos no son sino viveros para pequeños capitalistas? ¿Quién puede hallar otra lógica en una relación donde tú haces lo que yo quiera, porque te pago un salario que necesitas para vivir y no tienes otra, y yo me quedo con la mayor parte de las ganancias que genera tu trabajo porque para eso soy el dueño del restaurante, de la finca, del tallercito mecánico con el torno –artesanal y todo, pero lo tengo yo y no lo tienes tú– y además soy el titular de la sacrosanta licencia?

Yo no voy a pretender ahora, está bien, que hayamos superado en nuestro desarrollo un punto que nos permita dejar atrás esas situaciones. En el año 1968 se cometió ese error de ingenuidad, voluntarismo o como lo quieran llamar, y miren que la desgraciaron. Pero de ahí a aceptar que sean una ganancia, va un largo trecho. Acoger cándidamente al pequeño capitalista le abre las puertas al grande; y sostener que con su buena voluntad va a resolver el problema del empleo le va a regalar la posibilidad de realizar "contratos basura", de despedir a los descontentos cuando le dé la gana o no le den tantas ganancias como las que aspira. En fin: pragmatismos tecnocráticos ciegos a fundamentos de justicia social y coqueteos con la filosofía del libre mercado para "salvar" a la patria… solavaya.

Una organización sindical que se precia de seguir el liderazgo de un partido político marxista debería desarrollar un poco más analítica y críticamente el enfoque de los fenómenos del trabajo que tiene entre las manos. De hecho, el mismo partido debería ser el más involucrado a la hora de reconocer con valentía y profundidad las realidades que han regresado. Reconocer los tozudos hechos como lo que son, es el primer paso para desarrollar mecanismos de compensación políticos y sociales que compensen la retirada obligada y rescaten, en la conciencia y en lo material, otros caminos de avance hacia el objetivo de una sociedad fundamentada en el bienestar y el trabajo colectivo, y no en el egoísmo y la explotación de seres humanos por sus congéneres. Eso, se si pretende ser consecuente con el credo comunista.

En la inevitable contradicción restablecida al  abrir la puerta al empleo de trabajo asalariado por cuenta capitalista, estado, partido, y sindicatos deben escoger de qué lado van a estar. En dependencia de la postura que se asuma en esa elección crucial, podrá evidenciarse quién apoya a una refundación del socialismo bajo bases democráticas modernas y quién defiende un taimado regreso al capitalismo disfrazado con algunas prebendas populistas.

28 de febrero de 2012

La primera carga al machete

Tags: Cuba, historia, primera carga al machete, nacionalidad, Guantánamo, Santiago de Cuba, Pedro Guerrero
 
Están pasando un montón de cosas serias en este país, pero hoy es mi cumpleaños y no estoy para ponerme trágico. Así que le di espacio a este bichito que tenía dándome vueltas hace tiempo, creo que hasta lo mencioné en un post anterior. Resultó que una referencia suelta, una noticia al azar, me hizo considerar la cuestión de la primera carga al machete.

¿Quién no ha visto en Cuba los dibujos animados de Elpidio Valdés? Uno de estos cortometrajes aborda, con su acostumbrados dinamismo y gracia criolla, el uso del machete como arma redentora por los insurrectos cubanos. El coronel Elpidio y el corneta Pepito mencionan la emboscada del 4 de noviembre de 1868 dirigida por el dominicano-cubano Máximo Gómez Báez como la primera acción mambisa de este tipo, si bien luego se reconoce que, durante la batalla de la toma de La Habana por los ingleses en 1762, el criollo Pepe Antonio también dirigió a sus coterráneos contra los casacas rojas, usando el sencillo pero eficaz armamento. Uno se emociona con la frase entusiasmada de Pepito: "¡nosotros cargamos al machete, porque somos muy bravos!" Pues bien, la referencia que encontré me hizo remontarme un pelín, hacia la posibilidad de que se hubiera dado en Cuba una carga al machete anterior a las del alcalde de Guanabacoa.

Hoy por fin localizé en Wikipedia la información que me faltaba, y la quería compartir con mis amigos de Bubusopía. Para esto hay que remontarse hasta 1741. En esta época, las potencias coloniales de Francia y España libraban la conocida como Guerra del Asiento o de la oreja de Jenkins –un personaje histórico que ahora no viene al caso. El almirante inglés Edward Vernon, basificado en Jamaica luego de dolorosas derrotas contra fuerzas españolas en Cartagena de Indias, decidió desquitarse en la provincia más oriental de Cuba.

Para este fin, desembarcó en la bahía de Guantánamo en la noche del 4 al 5 de agosto del citado año. La región oriental de la isla, relativamente despoblada y pobre en comparación con la zona occidental, tenía a Santiago de Cuba como única plaza de interés, y Vernon pretendía ocuparla avanzando sobre ella desde tierra, para establecer así un asentamiento inglés de importancia en la mayor de las Antillas. En Santiago, el gobernador Don Francisco Cajigal de la Vega disponía de menos de mil hombres, entre soldados profesionales y milicia –esta última dirigida por el capitán criollo, Pedro Guerrero–, contra cerca de cuatro mil que traía el británico junto a una flota de varios navíos de línea, transportes, etc.
Aquí me sospecho yo que pudieran encontrar los aguerridos orientales, una razón poco conocida y menos divulgada para acrecentar el orgullo –en el mejor sentido de la palabra– de sus tradiciones e identidad. Las tropas de Vernon lograron avanzar poco más allá de la pequeña villa de Catalina, cuyos habitantes fueron los primeros que lucieron bonitos "a la hora de los mameyes" pues, aunque tuvieron que retirarse ante la abrumadora superioridad numérica del enemigo, no tardaron en comenzar el hostigamiento de los ingleses en pequeñas partidas. A esta campaña se unieron poco después destacamentos enviados desde Santiago, y se detuvo totalmente el avance enemigo. Teniendo en cuenta que los combatientes por el lado de Cuba, en su mayoría, no eran tropas regulares, podrían haber aprovechado sin duda el famoso instrumento de trabajo como arma, y haber cargado al machete más de una vez contra los casacas rojas.

Los ingleses empezaron a sufrir rápidamente también de fiebres tropicales, que les provocaron cuantiosas bajas. Incapaces de acercarse más a la capital oriental, tras cuatro meses de sufrir el asedio de las guerrillas españolas y criollas, se reembarcaron y regresaron por donde mismo vinieron.

Así que a lo mejor le corresponde al compatriota Pedro Guerrero –¡qué nombre, eh!– o a algún otro oriundo de aquella tierra cubana, el honor de haber realizado "la primera carga al machete".

Es verdad que estos combatientes defendían la tierra de su Majestad el Rey de España, pero pasó aquí y uno se siente importante. Además, la nacionalidad se forja poco a poco, y este episodio sin duda es de lo más significativo.
 
 

25 de febrero de 2012

Bubuscopio: Conversadores que estamos

Tags: Implementación de los Lineamientos del VI Congreso, Li Changchun, Marino Murillo, Esteban Lazo, Pensamiento Crítico, debate social, democracia, Cuba, socialismo
 
En pasados días, tuvimos la oportunidad de enterarnos por nuestra prensa que exponentes de las altas autoridades cubanas estaban de lo más conversadoras. En la página web de Radio Rebelde me encontré con la notificación de las conversaciones de Marino Murillo con un político chino, Li Changchun, "a quien informó sobre los resultados de la recién concluida Conferencia Nacional del Partido", según el órgano de prensa; también me encontré con otra nota que daba fe del encuentro de Esteban Lazo con líderes religiosos de Cuba, en el que abordaron "cuestiones como la unidad de los cubanos, la defensa de valores y el papel de la familia en la formación de las personas. (…) la actualización del modelo económico de la isla, el aporte de toda la sociedad al desarrollo del país y temas internacionales relacionados con la crisis económica y estructural que sufre el planeta, y en particular los más pobres."
 
Por alguna razón, el gobierno del país ha decidido que todavía no es oportuno que el pueblo reciba la versión íntegra y final del programa aprobado en la famosa Conferencia –y eso que se establecieron principios de lo más altisonantes, como aquello de la ratificación del Partido único. Que conste que yo tampoco veo que la democracia avance cuando hay más partidos, pero no me preguntaron. Hay sus colas raras detrás de este cónclave, representativo –digamos– de cerca del millón de militantes de la UJC y el Partido que discutieron su programa y supongo analicen los informes finales, cosa que a los demás mortales parece que no nos incumbe, aunque al final tengamos que acatar los resultados.
 
Yo recuerdo que a James Carter le dieron, primero que a los cubanos, un filo sobre los lineamientos del VI Congreso del Partido –no, no recuerdo tan bien, tal vez fue a Chávez, o a algún otro extranjero. A lo mejor, si pudiéramos preguntarle al chino, va y él nos pasa la información de lo de la Conferencia.
 
No obstante, aquí mismo se hace evidente la otra vía para que el gobierno comparta contigo. Hay que apuntarse a alguna de esas religiones con poder suficiente como para que te tengan en cuenta, te inviten a compartir y puedas, tal vez, hacer algunas preguntas. Dios mío, dónde quedamos los pobres no creyentes, hijos de San Miguel del Padrón, Regla o algún otro territorio nacional.
 
A mí me parece que no se ha divulgado lo suficiente sobre eso de los planes para la actualización del modelo económico de la isla. Es mi isla, demonios, me siento ansioso por saber qué va a pasar. Se sabe que hay un plan estratégico de esos con un plazo de varios años que sí, que termina más o menos por el 2015 pero nunca, jamás, nos lo han desglosado cuidadosamente. Por ejemplo, según las malas lenguas, se dijo en otra conversación de la Comisión de Implementación de los Lineamientos del VI Congreso, que para ese año se tiene planeado haber despedido al 75% de la fuerza laboral del sector estatal. ¿Será cierto? Cosa violenta, considerando que irían a trabajar al sector privado y aquello otro del socialismo que controla los medios fundamentales de producción. Supongamos que solo se refiere al sector empresarial y no al total (en el total, solamente en educación y salud trabaja el 40% de la fuerza laboral, ¿eh?, y uno se asusta). Pero me muero porque me expliquen qué protección laboral van a tener las personas trabajando para el sector privado, del lado de quién estarán los medios de prensa, el Partido y los sindicatos si hay una huelga que enfrente a empleados y patrones privados (el compromiso de los años 60 era no hacer huelga contra el Estado), y ese tipo de dudas de las que a lo mejor me sacan si me vuelvo religioso o me descubro un abuelo español.
 
En otra conversación más de esas en las que ocurre que uno está, se estaba filosofando y, solavaya, alguien cercano defendió la decisión de haber cerrado allá al inicio del quinquenio gris, la revista Pensamiento Crítico pues "una Revolución tiene el derecho a defenderse". Sí, en una conversación reciente. Aquel derecho es indiscutible, reconozco por mi parte, pero también que hoy en día se están rectificando y cambiando montones de cosas de esas que aquellos incómodos pensadores criticaban. Entonces, cómo es posible no caer en la cuenta de que en el Pensamiento Crítico había una gran parte de la razón y que, en ese caso, eran ellos los que estaban defendiendo a la Revolución. Y contra ciertas aberraciones de las que solo hoy estamos evaluando cabalmente las (desastrosas) consecuencias. Y este pensamiento, surgido de esta conversación, lo conduce a uno, finalmente, a la incómoda pregunta ¿quiénes serán hoy día los que están defendiendo mejor a la Revolución?
 
Las boberías que le pasan a uno cuando se pone conversador.

24 de febrero de 2012

Seguidilla de la Feria

Tags: Feria Internacional Libro Cuba, Bubusopía, memorias médico rural
 
Por Rogelio Manuel Diaz Moreno
 
Tengo que reconocer cierto apurillo ético, porque están pasando cosas bien intensas como para seguir hablando acá de eventos pasados, pero lo que tenía que haber hecho era haber publicado más sobre la Feria Internacional del Libro, antes, y punto. Bueno, acá va una reseña-nota sobre la presentación de un libro.
De comentarios al margen: Resultó que durante la Feria, teníamos conexión a una Internet 1.0 o algo así, porque ni acceso a blogs (como Bubusopía), ni redes sociales como las que todo el mundo conoce. Y eso que la mayoría de las editoriales han creado, por orientaciones de las altas autoridades, perfiles en los correspondientes sitios. Bueno, durante la feria del libro, las editoriales basificadas en La Cabaña no pudieron actualizar. Así mismitico.
Un detalle personal para la cosa kitsch. En esos días, se recordará, se dio el lamentable y prematuro fallecimiento de la diva Whitney Houston (¿es así como se escribe?). Y nuestro antipático chofer tenía la radio puesta donde estaban dando la noticia, e intercalaban los comentarios breves y sobrios con fragmentos de las canciones, especialmente el tema de El Guardaespaldas. Y nada, que uno sabe que esa gente son hollywoodenses y todo eso, y que el mercantilismo, y que la banalización, etc., pero es que uno también tiene una partecita tierna en el corazón y se pone sentimental.
Entonces, ahí los dejo con una nota con uno de mis personajes ídolo como protagonista. Este libro se lo regalamos a un amigo argentino que vino con una imagen en la cabeza de nuestro país, parecida a la que tenía yo a los 18 años. Me temo que al recorrer la ciudad a pie todos estos días, se le ha desinflado un poco la maravilla, así que a manera de masaje revivificante y para constatar que siempre habrán cosas por las que vale la pena soñar.
 
La semilla que cayó en tierra buena
La simiente que cayó en suelo fértil y dio buen fruto, cabe añadir, era de natural generosa y no podía sino recompensar las manos que la plantaron con amor y esmero. Ricardo González Menéndez, médico admirado y entrañable, debía presentar este 13 de febrero el volumen que recoge –temporalmente- sus memorias. Caprichosamente, el llamado de los necesitados requirió una vez más de sus empeños, y no quedó otra posibilidad, para quienes acudimos a la sala José Antonio Portuondo en la fortaleza de La Cabaña, que recibir en voz de un colega su mensaje de gratitud y cariño para los asistentes a la Feria Internacional del Libro.
Iraida Aguirrechu Núñez, de la Editora Política, presentó al Dr. Luis Calzadilla, también lumbrera reconocida de las ciencias médicas de nuestro país y amigo personal de González Menéndez, que se encargaría de la presentación del volumen Volver a la semilla. Calzadilla compartió entonces con los visitantes los detalles de mayor significación del texto, que le sirvieran además para elaborar sabiamente un sentido conductor de una epopeya de registro absolutamente carpentereano.
El público recibió en primer lugar la graciosa, si bien impresionante, descripción de un recién graduado con más teorías en su cabeza que habilidades prácticas en la mano del bisturí, enfrentado con un machetero accidentado con su mocha que lo esperaba como el primer caso para atender, prácticamente en los estribos del ómnibus que lo llevó desde la cosmopolita capital del país, hasta el intrincado municipio de Niquero. Se puede vislumbrar que este comienzo, de película tremebunda, fue apenas el umbral de una trayectoria que condujo al joven galeno a través de un crecimiento profesional y humano de ribetes extraordinarios. Al dejar la zona cinco años más tarde, cuando solo estaba comprometido a trabajar en ella catorce meses, la población del lugar había elevado ya a este médico a los rincones más reverenciados del altar hogareño, justo al lado de las imágenes de la Virgen, tal vez con un aire de San Ricardo del Pinar –por aquello del lugar de origen. Esta consideración la había conquistado González Menéndez con su abnegación, su espíritu de sacrificio, su compromiso en el enfrentamiento a la muerte y el sufrimiento de las personas a cuyo bienestar y consuelo había dedicado cada instante y todas sus energías en el período transcurrido.
La labor asistencial de González Menéndez tuvo otro significado particular, pues fue pionero también de una labor educativa y formativa con la población que serviría de inspiración y modelo a posteriores programas hoy extendidos por toda la nación. De vuelta a la capital, entró a formar parte del equipo del doctor Eduardo Bernabé Ordaz en el hospital psiquiátrico de La Habana. Es más que conocida la hazaña de la  transformación de aquel centro en aquellos primeros años de la Revolución, y a personas como ellos les cabe el mayor mérito por el grandioso resultado, atestiguó el Dr. Calzadilla.
Hoy cabe reconocer también al profesor González Menéndez por su invaluable trabajo de atención a pacientes víctimas de dolorosas adicciones, ya sea a bebidas alcohólicas o a otras sustancias estupefacientes, y al trabajo educativo y divulgativo sobre temas de salud. De tal suerte, su labor asistencial  se ha visto complementada con abundante producción académica y para el público general.
Pasado el tiempo, concluyó el Dr. Calzadilla, ya el querido profesor no es aquel joven al que comprensiblemente le temblaba la mano que debía coser los tendones sajados por un mochazo perdido, pero continúa siendo aquella persona humilde, con un humanismo excepcional y la misma voluntad de servicio que germinara como la fruta más hermosa en aquella distante comunidad rural.
 
Lo que usted no leyó: al final de la presentación, como se había comentado en algún momento que RGM provenía de una familia no proletaria –vaya, que traía la mancha del "pecado original" del origen burgués– la Aguirrechu creyó su deber aclarar –para los que no se hubieran dado cuenta– que el compañero era hoy un miembro honorable del inmortal Partido. Hay cosas que son muy importantes para algunas personas.

20 de febrero de 2012

Y se acabó la fiesta

Tags: Feria Internacional del Libro de Cuba, literatura
La XXI Feria Internacional del Libro de Cuba sigue, pero ya la parte en La Habana, aquella en la que yo participo, se acabó. Como saben mis amigos, me voy en esos días para La Cabaña y trabajo como periodista para El Cañonazo y Cubaliteraria. Me meto en la vorágine, en la jet set, en la farándula culturosa, durante esos diez días, dejo un salario íntegro en las cajas de las librerías, les saco fotografías a cabezones famosos y en algunas me cuelo con ellos, escucho presentaciones de libros y conferencias, me cuelo en los brindis de los premios importantes y escribo notas sobre estos eventos que me proporcionan, al cabo de unos tres meses, un chequecito de lo más ameno.
Mi madre y la de Yasmin nos apoyaron mucho con el nene, sino no hubiéramos podido hacer la mitad de las cosas.
Por la parte de las cosas que no me cayeron muy bien, las altas autoridades defenestraron la dirección tradicional de El Cañonazo. Con Basilia Papastamatiu tengo yo ya una afinidad establecida. No tengo nada en contra de la joven que la suplió pero no era lo mismo. Además, una invasión de jóvenes en el periódico de la feria, estudiantes de periodismo, prácticamente nos dejó sin trabajo a los reporteros establecidos. Claro, ellos salen más baratos. Igual no tengo nada personal en contra de ellos, que se mostraron siempre amables y buenas gentes, pero de que me quitan los frijoles me los quitan. Y ya se sabe por dónde le entra el agua al coco, o lo que duele cuando a uno le pisan los callos.
En esta Feria vi más cartelitos de prohibido el paso que en cualquiera de las anteriores. Pareciera que había el temor de que alguien se fuera a llevar en la cartera un cañón de esos antiguos que están en exhibición en sus puestos en la muralla.
La librería grande en moneda nacional se ha estabilizado en el área de la plaza-baluarte de San Francisco. Las colas y las moloteras siguen maravillosas. Y si los niños lo que más disfrutan son los libros de colorear y subirse en los cañones que no están vedados, pues bien por ellos. ¿Qué quieren, que efectúen su primera aproximación a la literatura con Marcel Proust? Y va y después de juguetear entre las bocas de fuego, les dura la curiosidad hasta el libro más cercano de El Corsario Negro. Elitismos, no queremos. Bueno, hay quien sí. El mismo que después está gimoteando por que la "plebe" manifiesta un "bajo nivel cultural".
Fue bastante llamativo, en ocasiones, ver actividades de mucho interés, con tan poco público que amenazaron o simplemente cancelaron su realización. Uno podría pensar que los organizadores no fueron muy listos en eso de promocionarse. Algunas de esas actividades, pienso yo, podían dirigirse con mucho tino a público particularmente cercano, pienso por ejemplo en las conferencias sobre los premios Nobel del Caribe, que se supone deban atraer a estudiantes, investigadores, etc., y languidecían de mala manera. Y si a usted le toca presentar su libro el último día, comprometa a toda su familia, amigos y vecinos del barrio, o lo veo en peligro.
Las botas definitivamente se me rompieron. La comida que nos asignaron estaba buena se retrasó en una sola ocasión. Igual sigo pensando que mejor nos den el dinero y nos compramos lo que se nos antoje cuando así lo queramos. Uno de los choferes que nos tocó, para el transporte de los trabajadores de la feria, tenía pésimas actitudes si de tratar con público se trata. El que piense que estos temas son muy prosaicos para tratarlos al lado de tanto arte y literatura, está en otra Cuba que no es esta.
Se aprovechó la oportunidad también para hacer coloquios de ciencia y filosofía. Bien por ellos, aunque dicen las malas lenguas que fueron a uno de ellos, que los panelistas creían que el socialismo del siglo XXI era tan sencillo como ir a comprarlo en Silicon Valley. Pero eso me dio una idea para mi examen de filosofía para el doctorado, si alguna vez me animo.
Entre los encuentros personales, uno con un compañero mío de estudios que tiene la virtud de ponerme siempre a la defensiva. Para imprimirle un material a Santiago Alba Rico, le puse como condición un autógrafo y una foto. También me fotografié con Paco Ignacio Taibo y sueño con que me publiquen los cuentos de Pedrito. Una conferencista que habló de VS Naipaul, qué joven y bonita, de la UH; jugando uno con el hecho conocido de que los hombres no le prestan atención realmente a lo que ellas dicen –cuánto machismo, autocrítica para mí. Tamara Roselló, en una de las actividades de Caminos. Una de las chicas colegas, pichón de periodista ¬¬–ya ven, y yo hablando mal de los muchachos– con nombre de madre de la patria, y que me deja la sensación aquella que se me hace difícil explicarle a Yasmin; digamos que una sensación estética comprensible para un fotógrafo. De lo que me aproveché pues, con el pretexto de una afición por la fotografía, que no es para mí la principal, le saqué conversación y un par de instantáneas. Diré que en una de ellas logré atrapar lo más que se podía pedir.
Para la próxima Feria, Angola de país invitado. Yo voy a proponer un dia de estos a los Estados Unidos. Piensen cuánto se podría aprovechar. Escritores y nobeles de allá hay un saco: Steinbeck, Hemingway, Alice Walker, Twain, Poe, montones. Clásicos y modernos, izquierdosos y todo. Y cómo ibamos a hacer que se armaran líos y corre corres. Tendremos publicidad segura.
Voy a compartir en los próximos días vía este blog, algunas de las notas que escribí para Cubaliteraria. Mi selección, las que más interesantes me han parecido. Ya Yasmin sacó una, de hecho. Un par de veces, incluso, van a ir acompañados por comentarios del tipo "lo que usted no leyó", pero no se embullen demasiado que no es para tanto.