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19 de diciembre de 2014

Congresos de cangrejos y campañas de elefantes

Hace poco gocé con una participación, si bien un tanto accidentada, en el congreso Oncología 2014, celebrado en el Palacio de las Convenciones de esta capital. El evento científico dedicado a la lucha contra el cáncer es uno de los más importantes de nuestro país. Algunas vivencias que experimenté merecerían tal vez contarse como modestas curiosidades.

Los ejemplos pueden hasta tener poco que ver con el Congreso propiamente dicho. Como el día cuando me impacté, al pasar por el lado de un salón con el cartel “Conversaciones de Paz de Colombia”. En los periódicos está que el gobierno de Bogotá y la guerrilla intercambian en La Habana, pero leerlo y chocar con ello producen impresiones diferentes.

En otra ocasión pasé por el lado de una gran mesa con tazas de café, claramente para una reunión paralela de otro tipo. Me hice el cándido y pregunté si era para los delegados como yo. Provoqué cierta confusión entre los camareros y, entretanto, escuché el vozarrón de Marino Murillo a través de la puerta a nuestro lado.

Según el cartel que en esta figuraba, los aleccionados por nuestro Zar de las Reformas eran los presidentes provinciales del Poder Popular. De nuestro lado, un compañero de guayabera que estaba a cargo, reaccionó con mucho tacto y orientó que se me ofreciera una de las tazas, con café y bombón incluidos. Los tomé, expresé cortésmente mi agradecimiento y seguí mi rumbo.

Pero debería comentar sobre lo relacionado con mi evento propiamente dicho. Por cierto, que conocí algunos tecnólogos de la salud, descontentos porque los dejaron fuera por no ser médicos o enfermeros u otra categoría con más derechos. Eso despertó mis manías subversivas y he empezado a sugerirles que hagan una asociación gremial, con la idea de representarse y defenderse mejor para el futuro.

El Congreso tuvo sus momentos más provechosos y otros simplemente ridículos. El más notorio de estos últimos que yo aprecié, fue una afirmación de un funcionario del ministerio de salud pública cubano. En su aburrida intervención de la clausura, llevó la demagogia al extremo de afirmar que los hábitos de vida del pueblo cubano mejoraban o se hacían más sanos. En realidad, hasta el periódico Granma y sus semejantes reconocen actualmente que, por desgracia, el hábito de fumar y la mala alimentación ganan espacios en la población nuestra.

Sobre esto del hábito de fumar tuve otra experiencia. Esta fue durante la presentación de las investigaciones de unas doctoras amigas sobre el cáncer de garganta. A contrapelo de lo que pueda sostener mi amigo Erasmo, el cigarrillo y el tabaco son un serio factor del problema. En cerca de un millar de casos incluidos en la estadística, casi el 90 por ciento eran fumadores.

La ciencia avanza, vean ustedes, si bien no como quisiéramos todos. Y sin compartir euforias ni falsos triunfalismos, sí hay algunos avances en estos campos que dan un poquito de ánimo. Es un hecho que los pacientes que contraen cáncer, resisten un poquito más hoy en día, incluso algunos se curan, o por lo menos sufren un poco menos que en el pasado. El doctor Agustín Lage ofreció intervenciones magistrales con algunas de estas informaciones. Aparecen incluso paradojas como ésta: aumenta el número de pacientes que sobreviven al primer cáncer, varios años libres o con muy poco desarrollo de la enfermedad, y en eso se les aparece un segundo cáncer.

Se expusieron los resultados de otra investigación en la que tuve cierta participación. Los enfermos de metástasis cerebrales empiezan a beneficiarse de recursos que se implementan y ofrecen sobrevidas más largas y menos sufridas. Fríamente, podrá parecer poca la ganancia de dos o tres años, pero se conocen pocas personas que renunciarían a ella.

Un lío muy grande en este campo es el de los recursos. Como se informó esas sesiones, el intervalo de tiempo que demoran nuestros pacientes, desde conocer el diagnóstico hasta recibir el tratamiento, puede prolongarse hasta extremos mortales. Las sesiones fueron públicas y con muchos extranjeros, así que no revelo ningún secreto.

Es un problema elemental, simplemente es falta de recursos en el país. Las autoridades cubanas le echarán la culpa al bloqueo. Es verdad que influye mucho; lo asumo con la conciencia de lo que ello significa. Pero también hay otros factores.

En paralelo con las actividades del Congreso, una delegación cubana participaron en los Juegos Deportivos Centroamericanos. La integraron centenares de deportistas, cerca del millar si se suma todo el personal colateral. Muy bonito, eh, poder decir que quedamos primeros en el medallero general. Pero el dineral y los recursos gastados en ese fútil gesto político contrastan con las necesidades por cubrir en la lucha contra el cáncer. Hay deportes de poca o nula popularidad y sumamente onerosos como el ciclismo, la arquería y otros allá en Veracruz. Acá están los pacientes carentes de la droga o el equipo para tratarse. Las victorias allá resultan tan costosas como las del rey Pirro, con sus batallas con elefantes contra los romanos. Por eso, me parece a mí, hay que librarse de las monarquías. Es la moraleja final.

12 de diciembre de 2014

Fracking en Cuba sí, fracking no

Primera parte: Por Olegario Leuman

Qué buena que es esta cosa del fracking.

Los problemas económicos que agobian nuestra economía, como bien lo ha apuntado el colega Erasmo Calzadilla, tienen como raíz la falta de energía. Cuba, históricamente, ha manifestado la carencia de grandes yacimientos de combustibles fósiles. De disponer de recursos energéticos abundantes, la economía nacional hubiera podido tomar un rumbo de crecimiento exponencial y sostenible, e impulsar el aumento del bienestar material y social.

La situación resulta crítica, pero permite avizorar una solución radical. Continuamente se generan avances en las técnicas extractivas. El ejemplo paradigmático está en los Estados Unidos, donde la metodología del gas de esquisto y el fracking han revitalizado viejos yacimientos. Los EEUU, que por el declive del petróleo convencional pasó de exportador al mayor importador de crudo, hoy tiene perspectivas reales de volver a convertirse en país exportador.

En Cuba se explotan algunos yacimientos de crudo, sobre todo en la franja norte entre Matanzas y La Habana. Estos pozos, nunca muy grandes, envejecen aceleradamente y disminuyen su producción. En un proceso parecido al descrito anteriormente, podrían aplicarse estas técnicas modernas y regenerarlos, explotándo plenamente un potencial hasta ahora inaccesible. Los consorcios canadienses, brasileños y europeos, con estas tecnologías, serían aliados confiables en esta empresa que con nuestras propias fuerzas, obviamente, no podemos emprender.

El vuelco generable podría traer la prosperidad y el crecimiento que tan necesarios le son a nuestra economía. Cuba cuenta con el capital humano de alta calificación necesario y un clima de estabilidad muy apetecido. Las ventajas de la situación geográfica son evidentes, de aparecer esta fuente de energía tan cerca de los grandes polos consumidores de Europa y Norteamérica. De tener las condiciones, debe ponérsele todas las fuerzas a este empeño, por el bienestar y la prosperidad de todos.

Segunda Parte

Por Rogelio Manuel Díaz Moreno

Si yo atrapo a este Olegario, le aprieto su oleoso cuello hasta que lo estrangule. ¿A quién se le ocurren barbaridades como esta del fracking en Cuba?

Elaborar una sarta de afirmaciones aparentemente convincentes en pro de profundizar el comportamiento consumista e irresponsable es demasiado fácil. Sin embargo, hay que tener en cuenta esta capacidad, para permanecer alertas ante peligros reales y problemas que nos aplastan hoy y se multiplicarán mañana.

El desastre ecológico al que nos abocamos por el abuso del consumo de los combustibles fósiles, sin políticas ecológicas o de desarrollo sostenible, es algo ya estudiado y demostrado científicamente. Se podría guardar alguna esperanza en el hecho de que constituyen un recurso finito; de hecho, el petróleo convencional ya alcanzó su pico según no pocas fuentes. Claro, que los monopolios energéticos e industriales tienen otras perspectivas. De ahí que invirtan tanto en I+D y alcancen ciertos desarrollos tecnológicos que hubiera sido mejor analizar un poco más, desde los puntos de vista científicos, ambientales y sociales, antes de aplicarlos.

Como se ha expuesto en decenas de foros internacionales, el fracking es una tecnología extremadamente peligrosa, sobre todo por sus consecuencias ambientales. La inyección de agua mezclada en las capas profundas de la tierra, ciertamente, aumenta la producción, pero al precio de aumentar la contaminación de las fuentes de agua potable. Además de constituir, obviamente, un nuevo y fuerte consumidor uso de un recurso limitado como es el agua. Encima, hay bastantes señales de la generación de movimientos sísmicos, por los cambios de presión y movimientos dentro de la corteza que se generan.

En resumen, que no se puede decir a la ligera que usted va a aplicar tal o más cual recurso novedoso. Hay que tener en cuenta todos los inconvenientes que se pueden presentar, que con frecuencia los tiene que pagar aquel que no recoge los beneficios. Imagínense que la Sherrit viene y aplica el fracking, alegremente, en Boca de Jaruco. Recupera petróleo por valor de 30 o 40 millones de dólares, o 500 millones. Luego, un terremotico sacude a La Habana, la Vieja del Casco Histórico y la casi igual de vieja fuera del Casco. ¿Valdrá la pena? Seguro la Sherrit dice que sí y nuestros eméritos economistas la secundan.

El mundo llora por la conversión de su matriz energética a un perfil más ecológico. Conseguir esto sin causar el desastre y las hambrunas, probablemente exija combinarse con estrategias de decrecimiento de aquellas sociedades hiper ricas, de super consumo, además del rescate de las naciones más atrasadas. Creo que podemos aspirar a ello sin recurrir a tácticas tan peligrosas como estas que juegan irresponsablemente con la naturaleza o la destruyen despreocupadamente.

Y eso de los beneficios para todos de estas empresas grandotas, ya no convence tampoco. Los capitales crecen y se le multiplican a los inversionistas, pero al proletariado le queda muy poco. Por ejemplo, díganme cómo le va ahora a la población que sostuvo históricamente la producción azucarera de este país. Las fábricas de azúcar, cerradas o en régimen reducido, los recursos de suelos y aguas agotados o contaminados, y los pueblos y bateyes en la más decrépita decadencia. Y eso, sin estar haber sido administrados en cincuenta años por nigún empresario capitalista extranjero. Encima de eso, el petróleo ha manifestado consecuencias nefastas para muchas sociedades extractivistas del tercer mundo, por una serie de dependencias y deformaciones que genera en esas sociedades, desde el punto de vista económico y político.

Lo más preocupante es la facilidad con que las palabras de mi alter-ego se pueden volver realidad. Porque, ciertamente, no veo una verdadera, sólida garantía de que vaya a surgir ninguna oposición a montarse en ese carro, si llega a nuestra parada. Cada iniciativa desarrollista, de ese tipo inconsciente, mecanicista, ha sido acogida aquí más tarde o más temprano, sin reconocimiento, reflexión ni debate, mucho menos toma de decisiones colectivas en base a los criterios más integrales, con elementos económicos, sociales y ecológicos. Conste que yo no soy de los que lo niegan todo y se oponen, de plano; pienso que algunas cosas pueden ser más ventajosas que otras, y  vale la pena analizar los pro y los contra. Pero la costumbre es que nuestro gobierno termina por hacer lo que le da la gana a un grupo pequeño, con intereses sui géneris. ¿Recuerdan la polémica sobre los agrocombustibles? Primero se levantaron ciertas prevenciones, sobre todo porque a Fidel Castro, personalmente, no le gustaban. Retirado este, el avance de las plantaciones de esta naturaleza sale hoy hasta por el periódico Granma. ¿Ha habido alguna vez debate sobre los cultivos genéticamente modificados? Alguno ha habido, pero no ha afectado la postura de las autoridades sobre emplearlos todo lo posible.

¿Qué podemos saber hoy, el pueblo de Cuba no envuelto en el asunto, sobre los planes de la corporación CUPET? ¿Qué control podemos ejercer, como supuestos dueños de la empresa estatal socialista cubana del petróleo, sobre sus acciones, relaciones, inversiones a largo plazo, etcétera? ¿Qué garantías podríamos tener de que no se nos va a pasar gato por liebre, si en un futuro perfectamente posible, nos tratan de vender las “bondades” del fracking

3 de diciembre de 2014

Naves de la OTAN bienvenidas en La Habana

En días pasados, activistas y blogueros cubanos afines al gobierno han estado muy activos en el campo del antimperialismo. De cierto antimperialismo, quiero decir, porque el militarismo y el expansionismo ruso, con invasión de vecinos incluida, no les molesta tanto. En específico, el blanco de sus mayores invectivas lo constituye el reino de Noruega, cuya embajada les ha dado mucha tela por donde cortar.

No deja de ser cierto que los diplomáticos de aquel país tienen una curiosa e intensa actividad acá en La Habana. De esta forma, les han llovido las acusaciones por constituir una nación miembro de la OTAN, por ingerencistas, por tener una cabeza coronada y subvertir a nuestra inocente juventud.

Hay que pensar que estos antimperialistas nuestros se quedan un poco cortos.

No hace mucho se celebró la Feria Internacional de La Habana, el evento comercial que tiene sede en ExpoCuba. Fue cosa notable ver, cómo a las naciones europeas, varias miembros de la OTAN, se le tendió alfombra de gala. Recuerdo cómo el periódico oficial Granma relataba la celebración del día dedicado Portugal, el de España, miembros del mismo pacto militar que Noruega, aunque un poco más meridionales.

Claro, se trataba de atraer el capital de estas naciones. Porque los burgueses de Madrid y Lisboa, a diferencia de los de Oslo, son buenos y solo guardan para nuestro pueblo, amores y dulces intenciones. Al menos, yo no conocí ninguna diatriba de los blogueros oficialistas en contra.

Poco después visitó nuestro país el canciller de España. Igualmente fue recibido con toda la amabilidad gubernamental posible. Hasta se dio el gusto de ofrecer una charla académica sobre el proceso español de transicion, desde la dictadura de Franco hasta el sistema que tienen ahora que llaman democracia. Si fuera yo el que despotrica tanto contra los noruegos, no hubiera pasado por alto que ese sistema es actualmente objeto de gran polémica, por quienes le señalan un número de falacias políticas y sociales.

Por si fuera poco, ahora tenemos en las aguas de nuestra hospitalaria bahía habanera, una nave de guerra del Reino Unido británico, la fragata HMS Argyll. Por su nacionalidad, adivinen a qué alianza pertenece el mentado navío, que ha participado de alguna que otra campaña bélica allá por el Golfo Arábigo-Pérsico. Por cierto, que las visitas de estas naves inglesas parecen volverse algo común, por las veces que se han repetido en los últimos años.

Ahora, esperaría uno, los furibundos anti – Otanistas deben haber planeado por lo menos una manifestación, allá frente al muelle donde parqueó la HMS Argyll hasta el próximo jueves. Seguro van con las manos pintadas de rojo o algo así, para protestar por las criminales acciones agresivas del Reino Unido en Afganistán, Iraq, Siria, Libia y otros lugares del mundo. También para recriminar la actitud de Londres de ignorar los reclamos de descolonización de las islas Malvinas, territorio argentino ocupado. Motivos de preocupación se pueden encontrar de sobra; hasta en el hecho de que a la descuidada tripulación de ese buque se le fue la mano y dispararon un torpedo real por equivocación, mientras estaban de entrenamientos en su base de Davenport. Ese chisme lo encontré en Wikipedia, donde también se refiere que desaprobaron las del Almirantazgo británico llamadas Flag Office Sea Trainning en el 2007. Toda una joyita, la que tenemos entre manos.

Lo más probable, a pesar de todo, es que los blogueros oficialistas dejen pasar, nuevamente, la ocasión de expresar un antimperialismo coherente. Tristemente, ciertos antimperialismos son solo disfraces epidérmicos y oportunistas, para complacer al dispensador de favores y amo del pensamiento oficial.

2 de diciembre de 2014

El Titán era de bronce, y era negro


Ya son dos veces la que he oído esta inconsistencia en los medios masivos de divulgación de nuestro país. La primera vez fue por la radio, en un espacio de corte educativo infantil. La segunda, en un breve programa de la televisión.

Las dos veces se referían al mayor general Antonio Maceo y Grajales, y a su título de Titán de Bronce. Quien conozca solamente un tilín de historia de Cuba, ya sabrá algo de la relevancia histórica de esta figura. Pocos cubanos reciben un reconocimiento tan profundo y genuino como este, protagonista de las mayores épicas de las luchas anticoloniales cubanas. En los programas de marras, explicaban que el epíteto de Titán de Bronce se lo había ganado por su heroicidad, sus campañas militares, y nada más.

Pero una parte importante de la trascendencia del hijo de Marcos Maceo y Mariana Grajales, del carisma que lo acompaña, es su origen. Antonio provenía de una familia negra, de la región oriental. No podemos olvidar que la primera guerra de independencia fue iniciada y dirigida, fundamentalmente, por personas de cierto rango, hacendados, abogados, etcétera… mayormente blancos. Fue muy respetable el sacrificio que hicieron todos, sin dudas, incluso aquellos que se alzaron sin convencerse primero de liberar sus propios esclavos. Pero no caben dudas de que, en este medio, para que un hombre como Maceo descollara, tenía que tratarse de un ser excepcional. Y, naturalmente, se ganaría una popularidad sin par entre los mambises “de a pie” que se trasmitiría naturalmente a todo el pueblo cubano digno.

El sobrenombre de “Titán de Bronce” se lo ganó con cada jornada heroica, de inspiración para sus hombres y pasmo de sus enemigos. El título se hizo popular por reflejar el carácter inquebrantable, magno, de sus acciones y su vida. Pero también por el color natural de la aleación referida, usada en muchas estatuas, y oscura como la piel de hombres como el propio Maceo y sus hermanos. Negra, también, como la piel de muchos otros héroes gloriosos de origen igualmente humilde, como Guillermo Moncada y Quintín Banderas, y otros tal vez menos conocidos.

Si Antonio Maceo hubiera sido un héroe blanco, su sobrenombre se hubiera quedado solo en la parte de Titán. No se hubiera añadido “de Plata”, o “de Alabastro”, ni nada parecido. Como el de Ignacio Agramante fue, simplemente, El Mayor; Máximo Gómez, el Generalísimo; José Martí, el Maestro o el Apóstol. Todos ellos figuras excelsas, admirables, y admiradas. Pero que al ser blancos, sus sobrenombres como héroes, no incluyeron algo que era dado como cosa natural.

En el caso de Maceo tenía que ser distinto por su condición en una sociedad donde la esclavitud enquistó el mal de la discriminación. Por supuesto, el racismo pertinaz no ha podido resistir la necesidad de arañar un poco una imagen tan contundente de un hombre negro. De tal forma, se narra que, en cierto momento, algunos falsos eruditos buscaron blanquear la persona de Maceo, porque no podía ser que un negro, bueno, ustedes ya saben. De todas maneras, más de un libro de historia anda por ahí con imágenes del Titán de Bronce bastante pasadas por lejía. Se puede hasta pensar que, si Mariana Grajales hubiera sido blanca, ya la habrían proclamado Madre de la Patria. Porque conste, que ninguna otra mujer ha merecido más el título.

Así que, en mi humilde pero rotunda opinión, es necesario no desconocer este elemento trascendental de la cultura y el sentimiento populares. Es verdad que en la sociedad a la que aspiramos, la ciudadanía de Cuba y la integridad del carácter serán lo único importante, desaparecida las artificiales diferenciaciones entre negro, blanco, mestizo. Aún así, deben respetarse hoy los sentimientos de orgullo y satisfacción que despierta un héroe de esa talla, también por el motivo del color de su piel; el motivo de orgullo e inspiración que significa entre los normalmente excluidos, los relegados, los discriminados de siempre. Incluso si se supera algún día para siempre el flagelo del racismo, las personas y las luchas que contribuyeron en su momento histórico con tal fin, merecerán eternamente nuestro respeto.

Así que quisiera enviar mi exhortación, para los que preparan los guiones de los medios masivos de divulgación. Y consiste en un llamado al respeto por los valores históricos, culturales y sociales, que no se deben tratar a la ligera. La próxima vez que vayan a explicar por qué a Maceo le llamamos “Titán de Bronce”, tengan esto más en cuenta.