
Llueve sobre la ciudad, de nuevo.
Alguien llamó a Quito "la ciudad sin sombra" y yo pensaba que era porque está a cero latitud y hay exactamente seis horas de luz y seis de oscuridad, con crepúsculos apresurados y paseos interminables del sol por el cenit. No es cierto. Quito es la ciudad sin sombras porque la mayor parte del año que llevo acá los días han sido como el que describo: amanece lloviendo, sale el sol a eso de las 10 30 u 11 am y empieza a nublarse a las 3 o 3 30 pm.
Lee el resto de la crónica en "Solo mis Palabras"
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