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2 de diciembre de 2009

Auril cumple cuatro meses

Ya vamos para cuatro meses y el asombro no termina. Asombro de que alguien pudiera confundir esto con la felicidad o el objetivo de la vida.
Si perpetuarse es instinto de toda especie, entonces la anticoncepción bien podría ser atributo de racionalidad.

2. Logros evolutivos (¿?) / 3. ¿Personalidad? / 4. Presunciones

Leer más "En 2310 y 8225"

14 de octubre de 2009

Disminuyeron abortos en el mundo

El número de abortos y de embarazos no deseados disminuyó en el mundo en los últimos 15 años debido a una generalización del uso de anticonceptivos, especialmente en Europa del Este y África, según un estudio realizado por investigadores de Estados Unidos.

Redacción de BBC Mundo

De acuerdo a la encuesta llevada a cabo por el Instituto Guttmacher en 197 países, el número de abortos pasó de 45,5 millones en 1995 a 41,6 millones en 2003, el año más reciente del que hay cifras disponibles.

Además, la investigación puso de manifiesto que la tasa de embarazos no deseados bajó de 69 por 1.000 mujeres de entre 15 y 44 años en 1995, a 55 por 1.000 en 2008.

Al mismo tiempo, la proporción de mujeres casadas que utilizan métodos anticonceptivos en el mundo aumentó, pasando de 54% en 1990 a 63% en 2003, de acuerdo al estudio.

Abortos "inseguros"

"Hay cada vez más pruebas de que dar a las mujeres los medios para decidir por ellas mismas cuándo quieren quedar embarazadas y cuántos hijos quieren tener disminuye de manera importante las tasas de embarazos no deseados y, por lo tanto, reduce la necesidad de recurrir al aborto", sostuvo la directora del Instituto Guttmacher, Sharon Camp.

Sin embargo, la doctora Camp acotó que estos progresos son "modestos con respecto a lo que podría hacerse" si se tienen en cuenta las brechas regionales.

En este sentido, el estudio sugiere que no se ha registrado una reducción en el número de abortos inseguros, que se realizan en países donde el procedimiento es prohibido.

Los expertos señalan que los abortos clandestinos causan cada año alrededor de 70.000 muertes, mientras que unas cinco millones de mujeres son tratadas anualmente por complicaciones derivadas de un aborto inseguro.

"Las restricciones legales no hacen que hayan menos abortos, sólo que el proceso sea más peligroso", precisó Camp.

Además, el reporte describe cómo 19 países -de 32 donde el aborto es ilegal- han relajado sus leyes de aborto en los años recientes, mientras que tres han elevado las restricciones: Polonia, El Salvador y Nicaragua, destaca la corresponsal de la BBC para temas de salud, Jane Dreaper.

"Es en estos países donde los investigadores aseguran que hubo un incremento en el suicidio de adolescentes y muertes de mujeres embarazadas", agrega Dreaper.

El informe también destacó que un 40% de las mujeres en el mundo viven en países con leyes sobre el aborto "muy restrictivas", entre ellas el 97% de las latinoamericanas.

La corresponsal de la BBC señala que la organización británica Comment on Reproductive Ethics, que promueve el respeto por el embrión humano, indicó que el aborto no es la solución y que no libera a las mujeres.

Tomado de BBCC Mundo http://www.bbc.co.uk/mundo/america_latina/2009/10/091013_0306_aborto_disminuye_gm.shtml © BBC 2009

6 de julio de 2009

Balada de mis cuatro abuel@s

Como en otras ocasiones, el pie para este post me lo suministró una conversación entre conocidos. Esta vez, nos habíamos puesto a escarnecer a uno de esos personajes que manifiestan una necesidad tremenda de demostrar que “no son racistas”, y empiezan entonces a recitar el pedigrí de las relaciones que han tenido, amigos, parejas o lo que fuera y, en medio del discurso, al referirse al color de la piel de algunos integrantes de ese aparentemente privilegiado círculo personal remarcan, con mucho afán, que son “negros como usted”, señalando a algún interlocutor.

Ahora, para entrar con total sinceridad en este tema de las discriminaciones, pienso que debería revelar algo políticamente incorrecto. O sea, que soy racista. O, al menos, que tengo actitudes racistas.
  • En un grupo mixto, en un ambiente indeterminado, de personas negras y blancas, mi fuero interno mantiene cierto sesgo racista respecto a las reservas y la confianza en las personas, durante el tiempo necesario para que otros criterios más realistas ajusten mi comportamiento.
  • Todavía hoy encuentro más rápidamente –con una afortunada excepción- la belleza en una mujer blanca que en una mujer negra.
  • Cuando pasa uno de esos carros con la música reguetonera o de cualquier otro género escandaloso a todo volumen, veo el color del conductor con mis prejuicios antes que con mis ojos.
Y ahora tengo un arduo trabajo para intentar convencer a mis lectores de que, a pesar de esas tendencias, no soy tan mala persona.

Los especialistas en Freud y compañía podrían darse banquete si me volviera engorroso con las ideas que quiero defender a continuación. En este tipo de cosas, al carecer yo de las herramientas sofisticadas de los psicoanalistas y demás especialistas del tema de las actitudes y relaciones humanas, trato de plantearme los términos de manera sencilla, de manera que pueda guiarme por los principios éticos que encuentro más respetables. Y la lógica más fuerte y simple en estos campos la he encontrado en la conocida regla de oro de “no hacer uno a los demás aquello que no le gustaría que otros le hicieran”. Podría ampliar esto con conceptos más generales sobre lo sagrado del ser humano, los valores de la solidaridad, etc., pero al estar mi especialidad profesional algo alejada de las ramas humanistas, prefiero atenerme a lo natural, a lo que hasta al más ducho retórico le cueste trabajo retorcer. Cada uno coopera con lo que mejor sabe utilizar.

Con la llana vigencia de la citada regla de oro, no se me deberían haber creado los sesgos que confesé allá arriba. Sin embargo, desde antes de que uno pueda tomar parte activa –y hasta decisiva– en la formación de su propia naturaleza, está inmerso en una sociedad que impone normas de moralidad, costumbres e idiosincrasias. Por ejemplo, hace un par de generaciones, mi familia vivía en un país donde había parques con aceras para negros y aceras para blancos. Ellos participaron de un viraje radical que trastornó aquel odioso orden de cosas, pero las transformaciones en los seres humanos siempre van más despacio, aunque se trate de personas que uno reconoce como fundamentalmente éticas y decentes. Décadas más tarde, con muchísima agua corrida bajo los puentes de la lucha contra la discriminación racial, unos rizos revoltosos cuando llevo un tiempo sin pelarme, o el que un conocido me describa como “jabao”, causa unas divertidas incomodidades sobre las que, por discreción, no abundaré.

Cursando los niveles básicos de enseñanza en municipios periféricos de la capital, no pude escapar a la realidad de la desigualdad manifiesta entre los muchachos de los barrios “marginales” y otros más favorecidos. En esta etapa clave de la formación del carácter del niño-adolescente, el prototipo de “vejigo guaposo y abusador”, encajaba frecuentemente en el perfil de los educandos negros, de origen humilde. El “Abelardito de espejuelos”, aunque no exclusivamente, solía ser blanco e hijo de profesionales universitarios, que en aquella época estaban en alza. Y no es que los profesionales de los ochenta –graduados de los sesenta y los setenta- fueran todos cara pálidas, ni que en los barrios de la periferia todos fueran negros, pero de que había un desbalance relativo a los índices demográficos generales de la nación, lo había, y notable.

O sea, que a pesar de que después de mil novecientos cincuenta y nueve la Universidad se pintó de campesino, de mujer, de negro y de mulato en mucha mayor medida que en ninguna otra época anterior; a pesar del evidentísimo vuelco experimentado en todos los sentidos de acceso por parte de los sectores desfavorecidos, a todos los espacios sociales, laborales, de participación, recreación y superación, la diferencia acumulada no se pudo eliminar por completo.

Los hijos de los anteriormente privilegiados –blancos generalmente- partían de una posición de ventaja demasiado marcada respecto a los anteriormente oprimidos –negros- en lo relativo a niveles educacionales y patrimoniales en la familia, cultura de estudios y superación, habilidades de participación y negociación en ámbitos técnicos, académicos, políticos y otros sectores de prestigio. Lógicamente, aún con igualdad en las demás condiciones creadas, aquellos que parten en la delantera llegan primero y más lejos en las direcciones más apetecidas. A los negros les quedaba el consuelo de prevalecer en las actividades deportivas –excepto el ajedrez.

Por otra parte -como humildes pecadores humanos que somos- siempre hay un grupo nada despreciable que cede a la mezquina tentación de seguirse considerando, apoyados en prejuiciosos conceptos, mejores o superiores a otras personas y resistirse al cambio de mentalidad. Para mayor dificultad, en cierto momento las personas con el mayor peso en la dirección de los asuntos del país estimaron prematuramente vencido y superado al flagelo y, en nombre de la unidad, perjudicaron ulteriores esfuerzos en el cierre de la brecha racial.

Desde hace cierto tiempo se ha podido evaluar el perjuicio causado por este último elemento, y se han tomado algunas medidas para revertirlo. Los planes de trabajadores sociales constituyeron un paso sustancial en el reconocimiento de los sectores más retrasados respecto al resto: esos que residían en los barrios marginales que nunca llegaron a eliminarse; esos otros que levantaron nuevos vara-en-tierra en los suburbios de las ciudades más importantes –sobre todo en la capital.

En el movimiento artístico e intelectual se revitalizó el tratamiento del tema racial, de la identidad cultural y el estudio de las particularidades de las vidas de las personas afectadas por el asunto, en los sentidos económicos, educacionales. De esta forma, muchas personalidades puedieron retomar los espacios que les fueron esquivos por políticas desfavorables tiempo atrás, y dar vía libre a aquellos temas que los estudiosos nos explican con los términos de sociología, antropología y otros por el estilo, con los que viene bien estar familiarizados para no caer en errores de diversos tipos y final similar: la reproducción de patrones discriminativos.

¿Qué obstáculos veo ahora como los más significativos en el combate a las manifestaciones remanentes de discriminación racial, y cómo puede seguirse progresando en la eliminación de este flagelo? Aunque cabezones reconocidos como Roberto Zurbano, Esteban Morales y otros lo pueden explicar mejor que yo, aquí me acerco a ayudar con mi piedrecita.

El primer obstáculo es la desigualdad todavía presente y visible –entre otras manifestaciones- en las composiciones étnicas de distintos colectivos: los de instituciones docentes prestigiosas vs cárceles; barrios de Miramar vs La Corea... Es necesario denunciar las actitudes de complacencia, las que niegan o minimizan el problema y/o pretenden que se le concede demasiada importancia porque, después de todo, “eso no afecta a tantas personas” o “el negro que quiere superarse hoy día ya lo puede hacer, si no lo hace es porque no quiere”.

La existencia de la desigualdad promueve su enraizamiento y reproducción. Que es por lo cual se debe seguir promoviendo la igualdad por algo más que las vías formales y legales. En otras palabras, sostener programas activos, del tipo de acción afirmativa. Entre otras medidas se deben promover políticas tan parecidas a cuotas raciales -en matrículas docentes, candidaturas y funcionarios electivos y directivos- que todo el mundo sepa de qué va el asunto aunque no lleven ese nombre.

En segundo lugar está el obstáculo de la existencia de otras desigualdades y discriminaciones. La niña blanca, que crece minimizada por su condición de mujer, verá como lo más natural del mundo discriminar a la persona negra en un lógico cruce de discriminaciones. Y reproducirá ese patrón de conducta en la educación de su descendencia.

El repudio de TODAS las formas de discriminación –racial, de género, por preferencias sexuales, por creencias filosóficas, por región (¿qué me dicen de los cubanos de las provincias orientales?), etc.,- se debe eslabonar en una misma política; tal como se imbrican las actitudes que dan pie a cada una de las injustas segregaciones entre las personas. Y por este camino habrá que criticar también las políticas que le escamotean al cubano, en su propia tierra, derechos de los que hace libre ejercicio cualquier extranjero que se encuentre en Cuba, suponiendo que ambos, el cubano y el extranjero, tengan el medio de costearlo –como ejemplo concreto, el acceso a internet.

En tercer lugar, la cuestión de quiénes dirigen y protagonizan la contienda contra la discriminación. Por más felices que estemos de que se le preste profunda atención al tema por parte del gobierno; de que algunos funcionarios de elevado nivel estén profundamente comprometidos y otros, al menos, se dejen ver en las actividades que jalonan esta campaña; de que algunos medios de prensa –Juventud Rebelde, Alma Mater, Somos Jóvenes- se hagan eco de este sentir… persiste la aprensión de que los motivos de los dirigentes cambien un mal día y los avances logrados se detengan o, peor aún, se reviertan.

Como es bien sabido, la mejor garantía de continuidad de un empeño constructivo es que los más interesados mantengan el poder de convocatoria, la capacidad de presión pública, mediática, cultural y parlamentaria, la coordinación y aglutinamiento de los esfuerzos de todos los implicados, de una manera abierta, transparente, democrática.

Y vale la pena destacar como elemento con identidad propia el tema del papel de los medios, muy especialmente la televisión y el cine. A pesar de la existencia de mensajes educativos de pequeño formato –como aquel genial de las niñas blanca y negra que juegan con muñecas negra y blanca, y con inocencia y encanto infinitos desarticulan el mito racista- la mayoría de los programas cubanos, telenovelas, películas, dramatizados, etc., reproducen conservadoramente los arquetipos hegemónicos de belleza caucásica que hoy en día hasta Hollywood sabe, astutamente, recombinar.

El ICRT resulta de nuevo un sector retrógrado, que mantiene como los moldes más envidiados la piel prístina, el pelo lacio y platinado, los ojos escandinavos, la chica Barbie, el hombre Kent. Con tantas personas de sangre africana llenas de vitalidad, de energías, de actitudes optimistas ante la vida que se pasean por nuestras calles, centros de trabajo, parques, playas; con tanto talento en nuestros creadores para desarrollar las direcciones más maravillosas de la estética, aprovechando todos los recursos del infinito acervo de la diversidad, duelen la inercia y la desidia, el racismo de aquella institución.

A diferencia de la situación en otras esferas de las artes y la cultura en general, la marginación del ángel negro en la poderosa pantalla reafirman y amplían los sentimientos racistas y obstaculizan la imperiosa transformación de la mentalidad. Existe una urgente necesidad de cambio en las políticas de los medios… y de cambiar a los que no entiendan esta realidad.

Por último, el progreso en la lucha contra la discriminación favorecerá también el avance en todos los aspectos sociales de la utopía que deseamos construir. Y viceversa. Una pata del elefante no puede avanzar mucho sola, ni permanecer adelantada por mucho tiempo si el resto del elefante no camina también. Es una posición incómoda para el paquidermo que, cuando se canse, buscará recuperar el equilibrio de dos formas posibles: adelantando las otras tres patas –espalda, trompa, panza y cola incluidos– o recogiendo la extremidad vanguardista. Huelga decir que esta última posibilidad es la que no deseamos. Y sería funestamente inevitable, si el bicharraco en general decidiera retroceder por cualquier motivo conservador.

Para aumentar las probabilidades de que el avance de esta pata se sostenga y abra paso a otros, todos los interesados, trabajadores, artistas, deportistas, etc., deben mantener o incrementar las manifestaciones, posturas, pronunciamientos y actitudes antidiscriminatorias en cuanto ámbito oficial o informal se encuentren. El egoísmo y la apatía, el dejar a los demás cuanto problema no sea particular de uno, serían una trampa mortal en esta contienda. A pesar de que muchas veces pareciera lo contrario, la presión ciudadana en este país también funciona... cuando llega a suficientes niveles de intensidad y extensión. Y ahora las personas sensibilizadas tienen el terreno favorable.

Personalmente y con la conciencia de mis atavismos, me permito reírme un poco con Freud, y conciente, o subconsciente o supraconscientemente, me alecciono a portarme bien; a contrarrestar con mis actos el daño que pudieran inflingir mis prejuicios y educar mejor a mi bebé por nacer.

Para que sea un poco más libre.

19 de junio de 2009

Días buenos para gente de ciencia

Primeros días en el Congreso de Oncología La Habana 2009

El trabajito no era gran cosa, pero me dejé convencer por el jefe de hacer un póster y llevarlo al Congreso. Si no hubiera refunfuñado mucho mientras lo conformaba, no hubiera sido yo. Además, estaba el tema del costo: 250 pesos nacionales la inscripción –la mitad de mi sueldo mensual- más 5 papelitos de colores por imprimir el cartel, y eso, gracias a un contacto que “lucha” su “evolución”. Finalmente estuve listo para el Congreso de Oncología (La Habana, 18 al 21 de junio).

El tema de la inscripción nos tuvo en vilo un par de días. Con el recibo del pago en el bolsillo, esperábamos en el Instituto Nacional de Oncología y Radiobiología (INOR) por las demoradas credenciales del Palacio de las Convenciones, y por las muy importantes maleticas. El miércoles 17 de junio en horas de la tarde aseguramos la trascendental cuestión.

Las primeras charlas pre-congreso en la tarde del viernes 19 me encontraron fuera de base, pero a las 6 p.m. ya estaba en plena disposición. Y las cosas se estaban poniendo buenas. En el Hotel Nacional se presentó el libro “Neuroimagen Nuclear”. Los gestores del texto fueron dos beneméritos Profesores Doctores: José Ramón Castro Vieiras y Juan Perfecto Oliva. El primero, procedente del prestigioso centro hospitalario Ramón y Cajal y de la no menos importante Universidad de Alcalá de Henares; el segundo, compatriota nuestro que honra las nóminas del INOR y de la Facultad de Ciencias Médicas Manuel Fajardo.

El texto en cuestión llena un importante espacio, al constituir el primer texto en nuestro idioma que aborda el amplio abanico de los usos de las imágenes de medicina nuclear en el sistema nervioso central. Los capítulos develan detalles técnicos y clínicos en el diagnóstico y tratamiento con isótopos radiactivos de peliagudos males, como los problemas cerebrovasculares, epilepsias, demencias, en la neuropediatría, entre otros de gran importancia. Al proclamarse como un texto realizado sin intereses de lucro, se hará llegar a bibliotecas de centros médicos y otros lugares de interés público.

Después de esto, vino el brindis de bienvenida. ¿Ustedes son de los que creen que los físicos son gente aburrida con la cabeza siempre en las nubes? Je, je, se ve que nunca han ido a un buen despelote nuestro. Ninguno de los grupos de médicos formaron tan buen ambiente o ruedas de baile como el piquete nuestro. Los extranjeros que conocíamos previamente por afinidades profesionales -alemanes, españoles, ingleses, norteamericanos-, se acercaron a participar de la pachanga y movían sus huesitos de forma más o menos divertida –y al rato se acercaron también los que no conocíamos. Además, hay que reconocer que una oportunidad como ésta, en la piscina del Hotel Nacional, no se da muy seguido.


Al día siguiente empezó la parte seria del evento en el Palacio de las Convenciones, con la inauguración oficial, los discursos de bienvenida, las conferencias magistrales. El doctor Lorenzo Anasagasti Angulo, presidente del Comité Organizador, dio la bienvenida a los participantes. En su discurso mencionó la importancia de investigar el cáncer bien a fondo, con un ataque combinado por los varios frentes. De esta manera me percaté que el título Congreso Oncología La Habana 2009, agrupaba al X Congreso Nacional de Oncología, pero también al primer Congreso Nacional de Mastología, el V Encuentro Internacional de Enfermería Oncológica, el III Congreso Internacional de Oncología Nuclear y –esta es la mía- la III Conferencia Internacional de Física Médica.


Sobresalió la conferencia del doctor Agustín Lage, sobre la evolución de los paradigmas en el combate al cáncer con las armas de la biotecnología. Como el cáncer resulta actualmente una de las primeras causas de muerte en el mundo y en nuestro país, se comprenderá la importancia que le prestan los centros de investigación de estas técnicas. Los compuestos desarrollados, basados en complejas moléculas y concebidos como hábiles francotiradores contra las células tumorales, tienen mucho que aportar en el mejoramiento de las perspectivas de curación y elevación de la calidad de vida de los afectados por el mal, pero para ello es preciso mantener intensos ritmos de investigación, cambiar las directrices de trabajo cuando la evidencia señala nuevas y más prometedoras vías, y no perder de vista el hecho de que personas de todas las edades y características deben ser capaces de controlar el progreso de la enfermedad para vivir todavía muchos años con una buena calidad de vida.

Después de esta plenaria nos dividimos, y los físicos nos fuimos a otra sala, a nuestro encuentro particular. Como seguramente habrán hecho los demás, nos deleitamos en la exposición de nuestros trabajos, experiencias, perspectivas, políticas de formación profesional en las distintas latitudes, entre otros aspectos abordados por los ponentes. A mediodía hubo la pausa natural para disfrutar de un suculento almuerzo, que ratificó que los físicos somos los que mejor la estamos pasando en este evento.


En el ínterin, las empresas patrocinadoras del evento habían montado sus pabellones. La firma Elekta se mostró como la más hábil para atraer a los curiosos.


Por la tarde, este servidor tuvo la oportunidad de dar también su charlita. Al final de las exposiciones, los delegados partieron para el concierto de los virtuosos de Ars Longa, pero este cronista cansado, acuciado por el sentido de publicar la presente y deseoso de regresar con Yasmín y Auril, regresó a casa.

Mañana sigue la cosa.