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2 de noviembre de 2015

Regresa Observatorio Crítico


Durante la semana antepasada, el sitio digital nacional del colectivo Observatorio Crítico (www.luchatuyucataino.cubava.cu), accesible a los cubanos con acceso limitado solamente a los sitios locales de la Internet, permaneció inaccesible a sus editores y lectores. Al intentar acceder al mismo, solo se recibía el mensaje de la administración de la plataforma Reflejos, o Cubava, relativo al archivado o supresión del sitio en cuestión. Al momento de escribir estas líneas, el sitio está disponible nuevamente.

Desde nuestro punto de vista, se trató de un ejercicio de control bien explícito. El cierre del sitio se produjo tras la publicación de un material del compañero Marcelo “Liberato” Salinas, que abordaba cuestiones relativas a la Confederación Nacional Obrera de Cuba, CNOC, cuyo 90 aniversario se conmemoró recientemente, “Liberato” Salinas realizó un análisis implacable, que dejaba muy mal parados al antiguo Partido Socialista Popular y la actual Central de Trabajadores de Cuba, CTC. Ahora que el sitio ha sido restablecido, el artículo ha sido borrado, y no por nuestra parte.

Evidentemente, nos han dejado claro dónde termina la cadena con que nos “dejan jugar”, y dónde empieza el mono al que no se debe tocar. Este episodio de censura no nos sorprendió tanto, en realidad, como el hecho de que no se hubiera producido antes, con algunos de nuestros otros materiales de contenido igualmente polémico.

Naturalmente, el golpe nos ocasionó molestias, sinsabores, dolor. Por unos días, nos vimos limitados en nuestro activismo. Y en las actuales circunstancias, cada día que transcurre tiene un valor incalculable, pues se libra una lucha sin cuartel entre las ideas del socialismo y el capitalismo; entre la revolución y la reforma; entre la izquierda comprometida con el pueblo trabajador y las fuerzas pro burguesas de la reacción.

Como se sabe, los sitios de la intranet cubana resultan más accesibles a muchas personas en Cuba que no tienen real conectividad a la Internet mundial. En estos días nos vimos limitados en nuestras capacidades de poner a disposición de estas personas, nuestros trabajos, comentarios y análisis sobre las situaciones cubana y de otras latitudes; así como de materiales de esa Internet “de afuera” que por una vía u otra llegan a nuestras manos. Momentáneamente tuvimos menos oportunidades de participar en las discusiones sobre ideología, economía, sociedad; de atacar los vicios burocráticos y autoritarios que distorsionan, desde puestos de poder, la obra de un pueblo revolucionario. También nos retrasamos en el desenmascaramiento de las maniobras de la disidencia de derecha y sus sueños de protagonizar la restauración capitalista en Cuba. Como ha podido apreciar en los tiempos recientes, esta derecha se cubre de discursos de modernidades, elabora filigranas con términos políticamente seductores, disimula contenidos ideológicos y enarbola pretensiones ecuménicas con estructuras como la pomposamente llamada Mesa de Unidad y Acción Democrática, MUAD, de la que ya hemos “cantado las cuarenta”, y le seguiremos cantando.

Los que empujaron los días pasados al Observatorio fuera del alcance de los Reflejos de Cubava, aliviaron de nuestro empeño Crítico, por ese período, a las fuerzas reaccionarias enumeradas. Por razones que no vienen al caso, no sabemos si la reaparición se debe a que la “sanción” era temporal y se cumplió el “castigo”, o si buenos corazones ayudaron a nuestra causa. En todo caso, agradecemos a los buenos amigos que hemos conocido, así como a los que no conocemos todavía pero comparten nuestros objetivos e ideales y contribuimos juntos al trabajo por alcanzar una Cuba más hermosa, democrática, libre y socialista.

29 de octubre de 2015

El ciclo progresista latinoamericano y la baza marxista (I)


En un punto de la discusión sobre si ocurre o no el fin del ciclo progresista de América Latina, yo me puse a especular sobre las posibles consecuencias de tal fenómeno para nosotros, desde el punto de vista económico. Yo pensaba darle unas vueltas a la noria política pero, francamente, me sentía inferior al propósito.

La segunda intervención de Ángel Guerra Cabrera está dedicada, como la primera de ese autor, a negar el posible retroceso de la izquierda latinoamericana. No quería yo entrar en contradicción directa con aquel ponente, pero sí tomo ese pie para exponer algunos criterios que me parecen oportunos.

Y es que, en el texto aludido, se encuentran expuestos varios puntos que parecieran reunidos ex – profeso para ilustrar lo que los revolucionarios marxistas han explicado y criticado insaciablemente, como los flancos débiles de las políticas de izquierda al centro y sur del continente. Guerra Cabrera solo encuentra, en la crítica socialista marxista, “incapacidad y rígidos esquemas”. Sin embargo, al intentar dar sus argumentos, no se percata que simplemente refuerza la razón de cada una de tales críticas.

La desaparición de Hugo Chávez, lamentable sin duda alguna, puso en evidencia aquella debilidad del movimiento bolivariano de la dependencia de una figura carismática. No cuajó en Venezuela un poder organizado desde las bases, donde la clase trabajadora y los vecindarios rigieran democráticamente la nación en busca del socialismo. En lugar de ello el sistema verticalista, ahora con Nicolás Maduro al frente, lidia dificultosamente con todas las maniobras de la oposición de derecha, más las manifestaciones de corrupción y burocracia internas que eran de esperar. En la obra póstuma de Chávez, El golpe de timón, tal vez se hubieran encontrado algunas directivas claves de giro sobre el tema pero, desgraciadamente, no llegaron o no se han tomado en cuenta a tiempo.

La carencia de una organización del poder económico y político desde las bases, democrática y autogestionada, fue característica no solo de Venezuela, sino también de las otras naciones que participaron de este tipo de gobierno. Ni en Brasil, ni en Argentina, ni en Ecuador, por poner algunos ejemplos, se transformó la estructura de propiedad de los medios de producción. Las nacionalizaciones efectuadas dejaron recursos bajo el control de los Estados, pero no de las clases proletarias organizadas. Pudieron efectuarse, de tal suerte, algunas políticas redistributivas que aliviaron la pobreza, pero no resolvieron sus causas sistémicas. Luego, con la crisis y la contracción económica mundial, no pocos de tales avances han de retroceder frente a políticas de ajuste fiscal implementadas por los mismos movimientos políticos que las combatieran no hace mucho.

Guerra Cabrera refiere también que los esfuerzos de estos gobiernos ahora se desvían por la necesidad de enfrentar al enemigo interno. A las fuerzas de derecha, en ofensiva en cada una de estas naciones. ¡Naturalmente! El analista acumula, sin percatarse, más elementos todavía para evidenciar las limitaciones de sus favoritos.

Como es sabido, las fuerzas que revirtieron parcialmente el neoliberalismo en Latinoamérica, no fueron los clásicos movimientos de masas de personas trabajadoras, orientadas por las teorías revolucionarias marxistas. Eran más bien movimientos mixtos, poli clasistas, con grandes capas de la mediana y pequeña burguesía afectadas por el dominio de los grandes capitales financieros y especulativos mundiales. Les afectaba y se oponían, por lo tanto, al neoliberalismo, pero no al capitalismo propiamente dicho. El proletariado podía ser, en todo caso, un invitado con poca voz, y aspiraciones limitadas en tales convites. Pudo obtener mejoras salariales, algunas concesiones laborales, pero los derechos primeros y últimos sobre los medios de producción siguieron siendo burgueses.

Se evidencia cómo hay que tomar en cuenta, obligatoriamente, los aspectos de la globalización. Y es que esta, inaugurada por el mundo moderno desde hace mucho más tiempo del que se piensa, no es casualidad. El avance de las fuerzas productivas bajo el estímulo del capitalismo rebasó las fronteras de los Estados nacionales y empezó a empujar las relaciones del mercado a niveles internacionales, fácilmente, desde la época de los viajes de Cristóbal Colón. La organización económica contemporánea del mundo ha sido obra de pujas entre imperialismos, y nuestro subcontinente ha recibido el rol subordinado de mercado de consumo de sus mercancías y suministrador de materias primas.

Para lograr avances sociales y económicos permanentes, no cabía sino aplicar métodos revolucionarios. Eso implicaba romper con el rol secundón, y desarrollar fuerzas productivas capaces de competir y vencer a la de las potencias tradicionales. Estas fuerzas podrían encontrar vías libres de las crisis periódicas de la economía mundial, pero solo si se basaran en principios socialistas. Y nacionalizar formalmente una industria o una fuente de recursos naturales no era suficiente si, bajo la forma estatal, permanecía de todas maneras bajo el control de un estamento burocrático estatal, una burguesía en parte nueva y en parte la misma de antes. La socialización real, bajo el control democrático de las fuerzas trabajadoras, de la economía, industria, servicios, finanzas, hubieran sido el objetivo y garantía últimos de estos avances.

Solo así se lograría la necesaria independencia y soberanía, para contrarrestar los efectos de depreciones económicas mundiales y no retroceder drásticamente en los avances alcanzados como ocurre en estos momentos en Venezuela, Brasil, Ecuador, etcétera. La extensión de los movimientos de izquierda por varios países del continente hubiera podido crear los lazos y los reforzamientos mutuos necesarios, de haberse aceptado los principios del internacionalismo. Estos no son tampoco ningún invento reciente, pues se supieron desarrollar desde los tiempos de las Internacionales Comunistas; aunque algunas de estas tuvieron también sus períodos de pobre consecuencia política, dejaron la teoría bien abonada.

15 de octubre de 2015

Victoria rotunda de huelga de carteros en Holguín


La huelga en el sector de Correos, en el municipio holguinero de Banes, terminó en una rotunda victoria de la clase asalariada. Como referimos hace un tiempo, el conflicto laboral estalló por el desacuerdo de los carteros con la aplicación de sistemas de remuneración que percibían como injustos. Los niveles superiores prestaron oídos sordos a las comunicaciones de las personas agraviadas, tramitadas “por los canales correspondientes”. Ante esta situación, se produjo el abandono masivo del trabajo, con las consiguientes afectaciones a la distribución de la correspondencia y la prensa en el territorio.

Pues bien, el viernes pasado, el oficialísimo diario Granma informó de los últimos acontecimientos de esta saga. La ingeniera Zoraya Bravo Fuentes, vicepresidenta del Grupo Empresarial Correos de Cuba, informó al diario de las últimas medidas implementadas por la empresa.

Resulta que una Comisión de Trabajo fue creada para analizar las reclamaciones del colectivo de trabajadores y de los clientes afectados. Y concluyeron que unos y otros tenían razón, puesto que la causa primaria del disgusto fue identificada en el cambio en el sistema de pago a los carteros.

De las explicaciones de la vicepresidenta, se trasluce que, en todas las oficinas de correos de la provincia, se aplicaron las modificaciones necesarias en los sistemas de pago para satisfacer las demandas del díscolo personal. En el mes de septiembre, abundó, se verificó el positivo impacto de tales medidas y la regularización paulatina de los servicios. Además, se aplicaron sanciones disciplinarias a varios directivos de la empresa en dicho territorio.

Yo no estoy seguro si en el diario Granma se dieron cuenta del significado de estos acontecimientos. Casi todo el mundo está al tanto de que en Cuba, hablar de huelga es un tabú peligroso, para la vida profesional de cualquiera. El dominio del aparato burocrático estatal sobre la vida económica, política y social, es tal, que penaliza el ejercicio de derechos elementales de la sociedad civil.

A pesar de lo anterior, estos carteros, probablemente sin una formación filosófica o académica sofisticada, comprendieron que fueron presa de una injusticia. Primeramente intentaron cumplir con las exhortaciones de tratar sus inquietudes “en el momento y el lugar adecuado”. Como sucede con tanta frecuencia, esto no les funcionó. Luego, identificaron correctamente la única forma eficaz de contrarrestar el agravio y la pusieron en práctica. Lograron llevar su situación al conocimiento público, y despertaron la simpatía de la ciudadanía que tuvo noticia de la misma. Y obtuvieron la victoria.

Acciones similares a la de los carteros de Banes se producen con frecuencia creciente en todos los ámbitos laborales del país. Padecen de un alto nivel de informalidad, espontaneidad y falta formal de organización. Tienen además en su contra, al único sindicato legal de por acá, que es apéndice y cómplice de las administraciones, por lo que obstaculiza la mayoría de las reivindicaciones obreras significativas, en lugar de apoyarlas.

La victoria de estas personas demuestra que la resistencia al autoritarismo tiene sentido, que puede producir resultados positivos. Se une a las experiencias de otras concesiones parecidas, arrancadas al Estado cubano, como han sido las subidas de salario del sector de la construcción y la salud, amenazados por el mismo fenómeno de abandono del trabajo. Poco a poco, la clase trabajadora cubana despierta su conciencia, explora sus fuerzas. El mensaje de estos carteros tiene mucho camino por recorrer todavía, y un prometedor final.

9 de octubre de 2015

Cuba va bien... dicen los jerarcas del Business


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No sé si calificarlo de irónico, de terrible, o cómo. Mejor simplemente lo expongo y que los lectores y lectoras saquen sus propias conclusiones.

El diario Granma y otras fuentes de información oficialistas del gobierno cubano recogieron las recientes declaraciones del Secretario de Estado de los Estados Unidos, John Kerry, en Chile. Dice literalmente el despacho de Prensa Latina, extraido por mí de Granma: “el diplomático, [...] destacó que en Cuba se han producido avances que van en buena dirección.”

A estas alturas del cuento ¿hay que decir qué significa que un jerarca principal del imperialismo elogie el camino que acá se sigue?

Por otra parte, la fotografía con que el medio Cubadebate ilustra la noticia sobre la inminente visita de la sra Penny Pritzker, Secretaria de Comercio estadounidense a Cuba, es un poema. Un poema a lo Rockefeller.

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Recuérdese que business, en el argot popular cubano “bisne”, en español, negocios; para los empresarios “normales” de la modernidad significa mucho más que comprar azúcar o vender computadoras. Es un complejo entramado donde se negocian derechos de compra venta de mercancías, recursos naturales, monedas, deudas, lealtades, personas, legislaciones y gobiernos. Así que ya sabemos. Cuba va bien... abierta al bisne.

Y si vamos a seguir en la cuerda de la ironía, recordemos que en estos días de octubre se homenajea mucho al comandante Ernesto "Ché" Guevara por acá por Cuba. Los agasajos a la funcionaria parecen estar torciendo la famosa frase del Ché, como si le estuvieran ofreciendo "al imperialismo, un tantote así". Y de paso, hay una especie de oferta de trueque de bases: Quiten la base militar de Guantánamo. Se la cambiamos por una base económica en el puerto del Mariel.