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30 de abril de 2012

Las dudas de Juan el Bobo sobre la canción del 1º de mayo

[tags La Internacional, Internacional Comunista, Lenin, Stalin, anarquismo, trabajadores, 1º de mayo, pueblo, religión, Papa, Plaza, Cuba, crítica, Comuna de París]
 
Por Rogelio M. Díaz Moreno
 
A raíz de un comentario de un amigo, me inspiré para escribir este encuentro ficticio.
 
Juan el bobo: ¡Hola, Rogelio!
 
Rogelio: Hola, Juan el bobo. ¿Qué te ocurre que te noto preocupado?
 
Juan el bobo: Es que me confunde una cosa que estoy viendo en estos días. ¿Tú sabes que pronto es primero de mayo, y que se hace el desfile?
 
Rogelio: Naturalmente. Es una hermosa tradición. En algunos países, los trabajadores y las trabajadoras pueden desfilar y expresar libremente su voluntad de proteger y profundizar las conquistas obreras, y recordar los esfuerzos y sacrificios de sus antecesores. En otros países, tienen que enfrentar duras represiones y la ocasión se vuelve un escenario agudo de la lucha de clases.
 
Juan el bobo: Sí, pero a mí me preocupa lo que pase en mi país. Imagínate que con cada anuncio de la televisión, sacan los acordes de La Internacional.
 
Rogelio: Sí, los he visto. Es una hermosa canción. Nació en Francia, un país con una tradición de lucha de clases muy vívida, y recoge todos esos principios de los trabajadores dispuestos a luchar por un mundo sin explotación para ellos y sus descendientes.
 
Juan el bobo: Pero me preocupa lo siguiente. Hay unos versos que dicen, "No más Salvadores Supremos, ni César, ni burgués ni Dios. Nosotros mismos haremos nuestra propia Redención"
 
Rogelio: No conozco la letra por completo, es una canción larga. Pero sí, me imagino. Los revolucionarios franceses eran bastante radicales y se acusaba a la Iglesia de usar las creencias religiosas de las personas para apoyar el régimen de explotación. Así que no me extraña que haya un pedazo de la canción denunciando y enfrentando también ese problema y proclamando que solo la lucha de las personas en este mundo permitirá alcanzar los sueños de justicia y dignidad para los seres humanos.
 
Juan el bobo: Pero, ¿eso es como decir que debemos descartar la religión y volvernos ateos?
 
Rogelio: De cierta manera, sí. El marxismo, como filosofía de la clase obrera revolucionaria, es bastante ateo. Los filósofos de esa corriente dicen que el papel de los prelados es el de amansar las furias proletarias, hacerlos contentarse dentro del sistema explotador, etc. Recordarás la frase célebre esa que mucho se ha repetido, "la religión es el opio del pueblo".
 
Juan el bobo: Y eso es lo que me choca. En nuestro país ahora el ateísmo se ha vuelto una cosa impopular. Los altos prelados dicen que es la soledad, el Papa vino y dio misas públicas y había dicho que el marxismo está caduco. Y se ha formado tremenda campaña, los medios oficiales siguieron la peregrinación de la Virgen de la Caridad, los funcionarios públicos y los periodistas le hacen mucho eco a todo eso de la Iglesia y todos repiten que debemos ser espirituales en un sentido bastante cristiano.
 
Rogelio: Ah, es que las cosas han cambiado. La gente se ha adaptado y ya no se emociona tanto con ese discurso de las ideologías proletarias revolucionarias. Ahora lo que está de moda y lo que sostiene al gobierno es eso de llamar a la unión y reconciliación y la Iglesia lo puede ayudar mucho. Pero para recibir esa ayuda, hay que hablar en los términos que asientan los curas.
 
Juan el bobo: Ahí está mi preocupación. ¿Cómo le vas a cantar entonces, en la misma plaza de la misa del Papa, que no más Salvador supremo, que no más Dios?
 
Rogelio: Tu pregunta es interesante. Ahora no sé cómo respondería yo a eso. Pero es que La Internacional es una canción simbólica, ¿sabes? La han cantado en los desfiles de la Plaza de los primeros de mayo desde hace mucho tiempo. Entonces la siguen cantando.
 
Juan el bobo: Pero, es que entonces, ¿ya no creen en lo que dice esa canción? ¿Si no creen en eso, por qué la siguen cantando? ¿O es que, por ese día, ser ateo va a volver a ser lo correcto? ¿Los que cantaron en la misa, es correcto que canten que ya no más Dios? ¿Después de cantar que ya no más Dios, podremos volver a cantar que sí Lo queremos?
 
Rogelio: Mira, Juan el bobo, tú te calientas mucho la cabeza. Al final eso es una canción que la canta, en todo caso, un coro al que nadie oye bien, ni presta mucha atención. A lo mejor le dicen al coro que se salte esa estrofa. O a lo mejor hasta ponen una cinta grabada, que se oye peor. La gente que pasa en el desfile tiene cosas más importantes de qué ocuparse. Deja que de esos dilemas se ocupen los organizadores.
 
Juan el bobo: Pero no me puedo quitar de arriba la preocupación. Si se dejara que la gente cantara lo que quiera, bien, cada uno cantará al dios que quiera, o a ninguno. Pero los organizadores de esta historia orientan para el desfile la canción en la que todos debemos corear que no queremos a Dios, cuando un mes antes se les caía la baba diciendo que sí, que Dios estaba muy bien, cuando unos años antes decían que no, que estaba muy mal y no podía entrar en el Partido, cuando unos años antes decían que sí y defendían que se pudiera recordar a los mártires religiosos tal y como eran.
 
Rogelio: Juan el bobo, tú me quieres meter a mí en problemas. Primero, esa palabra de baba ni me la repitas, que eso es una bola de humo. Segundo, si los organizadores tienen problemas de definición con su ideología, yo no quiero dejarme embrollar, trato de mantenerme fiel a mis principios.  A lo mejor cogen y cantan la canción, como ya te dije, pero sin la estrofa.
 
Juan el bobo: Que conste que yo digo lo de la baba por los periodistas y funcionarios del Estado que se supone laico. Obviamente, respeto mucho que los creyentes sientan regocijo y satisfacción y todas esas emociones, y defiendo su derecho a expresarse en su alegría. Pero, precisamente, a estos creyentes no les puede caer bien esa estrofa. ¿Eso se puede hacer, lo de quitarla de la canción? ¿Se puede mutilar así una canción que, por lo que me has explicado, es un símbolo? ¿La mutilación de símbolos tiene algún antecedente y significado?
 
Rogelio: A decir verdad, sí. Los movimientos revolucionarios en Francia fueron en un momento dado muy anticlericales, y luego suavizaron. Lo mismo la revolución bolchevique, en Rusia. En ambos países La Internacional tuvo mucho auge, y luego le dieron más o menos de lado. No sé en China, pero me imagino que cuando Mao, hayan pasado cosas parecidas. Entonces no me extrañaría que aquí descubriéramos el agua tibia.
 
Juan el bobo: Pero todos esos procesos terminaron restaurando un orden parecido al anterior, los nobles o la aristocracia o los capitalistas millonarios, según el caso, regresan al dominio, y los trabajadores regresan al redil…
 
Rogelio: Mira, Juan el bobo, vamos a ir dejando esta conversación, porque tú me vas a complicar a mí. Al final va y cantan la canción completa y nadie le presta mucha atención, total, es como una rutina que se repite sin pensar mucho.
 
Juan el bobo: Pero eso es peor. Fíjate que eso significa que las consignas y los lemas han perdido su capacidad de convocar las conciencias, el espíritu, el entusiasmo de las personas… Si esa canción nos la cantan por rutina, y nosotros la oímos sin prestarle atención, ¿cuántos discursos más nos estarán diciendo que la población no está escuchando? ¿Para qué contribuir por gusto a la contaminación sonora del ambiente? ¿No es mejor guardar silencio? ¿O dejar que cada uno, como dije ahorita, cante lo que sienta?
 
Rogelio: Eso que cada cual cante lo que sienta es muy peligroso, Juan el bobo. La gente podría cantar cosas inadecuadas. También es peligroso que haya silencio. La gente podría, primero, pensar libremente cosas que resultarían, en algunos casos, inadecuadas, y segundo, tratar de cantarlas.
 
Juan el bobo: Entonces, el primero de mayo, ¿a la plaza, sin Dios? Si prefiero ir con Dios, ¿significa que voy sin los organizadores que orientan cantar, por ese día, que están sin Dios?
 
Rogelio: Bueno, Juan el bobo, eso es una decisión muy particular que tienes que tomar tú con tu propia conciencia.
 
Juan el bobo: ¿No hay una manera civilizada, entonces, de que los organizadores se sienten con las personas preocupadas con las contradicciones de las que hemos hablado, por culpa de la estrofa dichosa, y se llegue a una decisión consensuada, que comprometa de verdad a todos con los ideales que se quieren representar en el desfile?
 
Rogelio: Ojalá la haya, Juan el bobo. Ojalá haya siempre una manera de que los organizadores de todo, no organicen nada sin respetar el criterio y las preocupaciones de la mayoría, para que en todos los aspectos colectivos de la vida de las personas se puedan reflejar esa democracia y ese compromiso de todos de aportar para el bien común.

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