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30 de julio de 2008

DESBORDES: María Amelia y José María


Primero permitanme felicitarles a cada un@ de ustedes por su arduo trabajo, esfuerzo, compromiso, dedicacion que culmino en dos intervenciones interesantes, intensas, exitosas, por usar tres adjetivos calificativos. Para mi ha sido muy agradable y una experiencia de aprendizaje muy rica el trabajar con cada un@ de ustedes tanto en el espacio de la clase como en el marco de este proceso. Gracias a Danny y Caye por su apoyo incondicional.

28 de julio de 2008

Thomas Beatie: siglo XXI

Por Kim Pérez

La primera impresión que me da la foto de Thomas Beatie es la de naturalidad.

Un cuerpo de hombre combado, un rostro de hombre joven con sus pelitos de barba impertinentes y a la moda, una expresión distendida, una figura entera que transmite una decisión importante, una hermosa espera.

La espera de una niña, que ha podido venir a este mundo gracias a que nadie pensó "Eso no puede ser".

Esto lo justifica todo. Por cierto, la estética de la foto se acentúa por el contraste de la piel lechosa de Thomas con el color oscuro del fondo. Y Thomas me recuerda físicamente al joven Leonardo di Caprio. Es un Leonardo en plena aventura.

La imagen se transforma en un icono de la transexualidad en el sentido de que expresa como ninguna otra la distinción entre sexo y género y la no binariedad del sistema sexogénero, que son las mayores aportaciones de la experiencia transexual a la conciencia de la humanidad.

La distinción entre sexo y género resulta evidente. Thomas es un hombre genérico, que hace vida de hombre, y que contiene dentro de su cuerpo unos órganos genitales femeninos que le permiten concebir y parir. Terminada esa función, volverá a ejercer su rol masculino. Thomas Beatie se puede definir como persona de género masculino y sexo femenino. Para él, sin duda, definición suficiente, que explica que haya podido tener una niña bien real.

Esta distinción es liberadora, porque permite otras soluciones prácticas cuya utilidad podemos comprender mejor que nadie las personas disfóricas. Thomas ha podido cambiar de género, pero para otras personas eso es imposible, por razones sociales. Ante esa imposibilidad, algunas nos planteamos -como yo en su momento- lo contrario de lo que ha hecho Beatie: adelantar en la transformación del sexo, mediante la hormonación o la cirugía, sin cambiar de género. Vivir un secreto íntimo, una satisfacción privada, limitada al propio conocimiento, el más importante. Género masculino pero sexo femenino o feminizado. Para mí, entonces, ésa hubiera sido también una definición suficiente.

Para expresar todo esto con palabras, nuestro lenguaje es inadecuado, porque refleja una cultura binarista, en la que sólo hay dos sexos, y a cada sexo corresponde un género. Por eso, la Prensa se ha hecho literalmente la picha un lío, al hablar del "primer hombre embarazado" o del "padre-madre", lo que nos devuelve al tema de la película de Arnold Schwarzegger. No se trata de eso. Desde luego, nuestro lenguaje transexual resulta más adecuado, porque diríamos simplemente "el primer hombre transexual embarazado" o "el primer transexual masculino embarazado" y sabemos que eso es perfectamente posible.

Pero lo que aparece con mayor profundidad es la no binariedad del sistema sexo género. Esta experiencia muestra que hay por lo menos cuatro posibilidades: género masculino, sexo masculino; género masculino, sexo femenino; género femenino, sexo femenino; y género masculino, sexo femenino. Hay más, en realidad; hay muchísimas más, porque la realidad es que tanto el sexo como el género son lo que se llama conjuntos difusos.

No hay dos sexos en la naturaleza, hay muchos más, lo que se llama intersexuales, naturalísimos, que nacen cada día en los paritorios, dos de cada cien personas, según creo. Y mucho menos hay dos géneros. La mujer masculina y el hombre femenino, cada uno con distintos grados de intensidad, con distintas formas de expresión, están en nuestra experiencia diaria. Sólo que la parte arcaica de nuestra cultura nos sigue ordenando: "La mujer debe ser femenina y el hombre masculino", lo que nosotros sabemos de sobra que puede ser asfixiante, incluso sin ser transexual. Porque podríamos añadir: "¿Y los intersexuales, deben ser intersexuales?" La parte arcaica de nuestra cultura, titubeante, respondería con total inconsecuencia lógica: "No, tienen que ser masculinos o femeninos", porque para ella, en el fondo, no existe o no debe existir la categoría "intersexual" o "intergenérico".

Yo les diré a los y las transexuales que no debemos tener miedo de las consecuencias de la experiencia de Thomas Beatie, al contrario.

No debemos temer que dé una imagen poco clara de la transexualidad, que confunda al público, que haga pensar que los transexuales no llegamos a ser verdaderos hombres y mujeres, usando inconscientemente definiciones arcaicas de lo que es hombre o mujer.

Nosotros no hemos roto el sistema sexogénero (porque lo hemos roto, al demostrar que sexo de origen y género de decisión no tienen que ir juntos) para vover a cerrarlo a nuestro paso. No podemos decir: "Sólo hay hombres y mujeres", una vez que hemos roto ese concepto asfixiante, para volver a decirlo, perjudicándonos a nosotros mismos, que nunca seremos afortunadamente hombres o mujeres en el sentido estrecho de las palabras. Seremos siempre lo que somos, una realidad que abre la realidad: transexuales.


¿Qué es ser transexual? Parafraseando una luminosa definición que leí una vez de la bisexualidad: Ni hombre a medias, ni mujer a medias: enteramente transexual.

Es verdad que entramos así en un mundo que da miedo, porque es nuevo, y está lejos de todo lo que estamos acostumbrados a pensar, con arreglo a la parte arcaica de nuestra cultura. Nuestra cultura, nueva, nos lleva a circunstancias inesperadas, que nunca hubiéramos podido pensar: a los trasplantes de órganos, a la inseminación in vitro, a la clonación, a la transexualidad.

Para no perderse en este mundo nuevo, tenemos que recurrir a un solo principio de la cultura arcaica: preguntarnos por el bien y el mal. ¿Dónde está el bien, en tanto cambio?

La respuesta es sencilla: lo bueno para el hombre es lo que sirve al hombre. Lo que le quita dolores, lo que aumenta su dominio sobre la naturaleza ciega. El hombre no está al servicio de nada, excepto del bien; todo está al servicio del hombre, pero para su bien.

En general, para contradecir una idea hoy muy en boga, el hombre no está al servicio de la naturaleza. La idea de que no se puede ir "contra natura" es errónea. Una vez leí que Felipe IV, rey de España y Portugal, pensó en hacer navegable el Tajo, mediante esclusas, de Lisboa a Toledo, idea grandiosa. Pero la sometió a una junta de los teólogos decadentes del siglo XVII que dictaminaron que si Dios hubiera querido que el Tajo fuera navegable hasta tan alto, lo hubiera hecho así, sin darse cuenta de que, por la misma regla de tres, cualquier cambio efectuado sobre la naturaleza sería malo, por ejemplo, la agricultura, porque si Dios hubiera querido que una tierra diera trigo y no otra cosa, hubiera hecho que lo diera por sí misma...

No; son buenos los cambios con que transformamos la naturaleza al servicio del hombre, como son malos los que nos perjudican.

Al servicio del ser humano está reconocer la naturaleza no bipolar, sino de conjunto difuso del sistema sexogénero, este reconocimiento supera muchos desajustes, muchos sufrimientos que produce el concepto de un sistema sexogénero bipolar, pues entonces este reconcimiento es bueno.

Hay otros dos iconos que yo pongo junto al de Thomas Beatie. Una fotografía, famosa en su día, de Leslie Feinberg, y un fotograma de una película de Eva Robin's.

La imagen de Leslie Feinberg lo muestra, desnudo, muy musculado, en postura de culturista. Brazos, torso, piernas, brillan con el contraste de luz y sombra de los músculos. Apenas se repara en el tanga negro que cubre su vientre ni en particular en que por la zona genital es liso. Pero esto es lo que Leslie Feinberg quiso hacer ver en esta foto. Que su masculinidad no tenía que ver con su genitalidad.

Lo mismo, pero a la inversa, es lo que Eva Robin's transmite en esa imagen, en la que está completamente desnuda. Sus larguísimos cabellos, su cara completamente femenina, sus delgados brazos alzados, los graciosos pechos en su ligero torso, se complementan con unos genitales masculinos inertes que no contradicen el resto de su cuerpo sino que son como su consecuencia natural, lo que justifica su encanto y su excepcionalidad.

Éstas y otras formas infinitamente variadas anuncian lo que será la sexogeneridad del siglo XXI.

Tomado de El comentario de la semana

23 de julio de 2008

DESBORDES: Cuerpos, Placeres, Deseos



Viernes, 25 de julio – 22h00 - Seseribó

Se trata de una intervención política articulada en un performance musical –en el sentido escénico- para, partiendo del espacio heteronormativo y binario de la salsa, cuestionar la exclusión de las personas no heteronormadas de los espacios públicos de socialización (productivos, reproductivos, o de esparcimiento). El travestismo y la movilidad de identidades en los roles de la salsa son, entonces, una metáfora de la sociedad inclusiva que proponemos. (Yasmin/Rogelio)

Este ejercicio es afectar mi propia mirada y afectar mi propia forma de estar en el mundo. Habitar temporalmente -no voy a vivir lo que el dia a dia viven las personas lgbt pero si ponerse en los zapatos en el genero de otro) si cuestionar lo establecido. (Liliana/Lucian)

La intervencion intenta que las formas de relaciones sociales se vuelvan menos excluyentes. Que se piense, se viva, se interactúe desde la diversidad recordando que hay ciertos “disfraces” más aceptados que otros. (Juan Carlos)

Jugar con la norma y desbordarla, evidencia lo cruel que puede resultar su dictámen para estos cuerpos pero al mismo tiempo permitir que estos cuerpos que se constituyen con ella puedan sobrepasarla por su inconmensurabilidad. (Janina/David)

Probar, aprender, jugar con mi cuerpo para darme cuenta sobre mis temores, mi apariencia, mis deseos. Siento que este cuerpo no es totalmente mio y por ello quiero cambiarlo, desbordarlo de juegos, de mimos, de accesorios; es decir, ponerlo en riesgo para descubrir como es. Re-pensar desde lo politico, desde el propio cuerpo: quien define que es un disfraz. (Patricio/Faviola)

El placer que está el vivir en lo diferente. Que el placer sea parte del debate. Vivir por un dia desde una posicion y una identidad diferente. Que no es una fiesta de disfraces. (Pilar)

Este ejercicio servirá para hacer visible que la dicotomía hombre-mujer no es la única opcion existente, que la diversidad debe mostrarse y debe tener su espacio social y político. (Gloria/Jorge)

Construyéndome toda, sientiéndome en mi cuerpo, a esa ella, él..lo diferente del imaginario renegado hasta ahora por mi misma y los demás. Propio ahora de un desbordamiento de mis masculinades existentes en mi ser lesbiana. (Vicky/Alex)

Sexualidades al margen, cuerpos al margen, identidades al margen, historias de cada día. (Leti)

El cuerpo real no tiene límites, es ambiguo, está en constante conflicto. El cuerpo como realidad está normativizado y desde ahí muchas veces es mirado, marrado. Para encontrarnos con ese cuerpo real hay que desestabilizar el cuerpo coherente de la realidad y abrirlo al universo de posibilidades de estar en el mundo, de desear, de sentir placer, de volverse otro. (Alexandra/Erick)

*El evento se desarrollará en el marco del curso “Ciudadanía y diversidades sexuales” dictado por María Amelia Viteri, profesora asociada a FLACSO

4 de julio de 2008

El hombre que dio a luz

El hombre que era mujer dio a luz una nena este domingo en Estados Unidos.

29 de junio de 2008 - Thomas Beatie, de 34 años, nació mujer pero pudo cambiar de sexo a través de la cirugía y hoy es legalmente una persona del sexo masculino.

Si bien removió sus glándulas mamarias, mantuvo sus órganos reproductores femeninos que le posibilitaron la maternidad.

Tanto Beatie como su hija se encuentran en buen estado de salud en un hospital en Bend, Oregón, según medios de prensa estadounidenses.

Fue inseminado con esperma de un donante anónimo.

El parto fue normal, dijo una fuente del Centro Médico St. Charles a ABC News.

Otros informes indican que Beatie fue sometido a una operación cesárea.

Beatie y su esposa Nancy aclararon que, a pesar de las circunstancias de la maternidad, Nancy será la madre y él el padre para su hija.

Modelo femenina

Beatie, que usa la barba rala y el bigote fino, fue noticia en todo el mundo cuando reveló en abril pasado que tenía 22 semanas de embarazo.

En aquel momento, declaró en el programa de televisión de Oprah Winfrey que su sueño era tener un hijo.

"Elegí no hacer nada con mis órganos reproductores porque quería tener un hijo algún día", dijo.

Beatie nació y creció en Hawai como Tracy Lagondin y fue Girl Scout, modelo y finalista en un concurso de belleza en su adolescencia.

Empezó a vivir como un hombre alrededor de los 20 años y cambió oficialmente de género, declaró a la revista People.

Ha estado casado por cinco años con Nancy, quien a su vez tiene dos hijas de un matrimonio anterior.

"Embarazo normal"

La obstetra de Beatie, Kimberly James, le contó a Oprah Winfrey en abril que "este bebé es totalmente sano. Esto es lo que considero un embarazo normal".

Beatie tomó la decisión de ser madre porque su esposa no podía tener más hijos debido a una histerectomía que se había realizado.

Para ello, decidió suspender las inyecciones de testosterona que le administraban cada dos meses, y dejó que la naturaleza siguiera su curso.

La pareja accedió a un banco de esperma, compró muestras de donantes anónimos y tuvo que terminar el proceso de inseminación en su casa, debido a la negativa de los médicos en atender a Beatie.

Había quedado embarazado por primera vez de trillizos en 2007, pero los perdió junto a una de sus Trompas de Falopio.

Tomado de BBC Mundo