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5 de abril de 2010

Cita con mi candidato

Estas no son las elecciones por las que él se presenta, pues es diputado a la Asamblea Nacional; estas son una cosa más local. De hecho, cuando se postula para el Parlamento cubano Silvio Rodríguez no lo hace por mi circunscripción, pero me gustaría que lo hiciera. De esa manera, votaría satisfecho por un delegado cuya opinión expresada sobre ciertos temas coincide con la que yo tengo.
Por ejemplo, Silvio opina que la cosa de los viajes no debería ser tan complicada. Ahí está en la canción Bendita (Yo fui una vez) del último disco que el trovador lanzó hace pocos días bajo el título Segunda Cita. Dice Silvio “… a la patrona yo le pediré en la ermita (…) que las salidas y las entradas sean expeditas”. Y todo el mundo sabe en Cuba de dónde y a dónde son esas entradas y salidas.
La santa patrona de Cuba tiene una ardua labor, pues también recibe el encargo de facilitar la libertad de expresión: “que opinar deje de ser jugar con dinamita”. Tal vez para defender el proceso socialista, revolucionario, contra la burocracia que lo sofoca, se pueda un día hablar libremente. Tal vez nos percatemos algún día que cuando todos pueden expresar libre y civilizadamente su parecer, ganamos todos. Tal vez se dejen de desafiar los repetidos llamados del segundo secretario del Partido, cuando invoca al debate sincero y sin censura. Otro reto importante a la Virgencita, y no el menor, es que los yanquis detengan las agresiones y nos quiten el desgraciado bloqueo “que nos libere del bloqueo y los trogloditas”.
En otra canción del disco –le da nombre, Segunda cita- nuestro bardo expresa el sueño de que se pudiera rectificar la tendencia que nos ahoga en formalismos, dogmas y limitaciones leguleyescas, desde aquellas malhadadas medidas de 1968 que intentaron el control total de la actividad nacional por parte del Estado: “ofensiva que hundió con el puño impotente tanta iniciativa”. No para desatar el odio revanchista, pero sí para rectificar e iluminar aquel gris comienzo, y no olvidar jamás las consecuencias.
Me gustaría que los candidatos a delegado por mi circunscripción manifestara sus intenciones de hacer como ha hecho Silvio tradicionalmente: cerrar filas con lo que tiene el proceso de lindo y encomiable, y no dejar que sus restricciones le corten vuelo a lo mejor de la creatividad humana. Y no solo no permitir esto último, sino contraatacar, subvertir, revolucionar, y seguir propugnando que debe prevalecer lo mejor del ser humano. Para votar con seguridad por alguien que piense como yo.

1 de abril de 2010

Espectacular triunfo de Industriales

Miles de capitalinos festejan este jueves el triunfo de Industriales ante Villa Clara en el Campeonato cubano de béisbol, tras permanecer en tensión frente a sus televisores durante casi seis horas... (lee más)

12 de marzo de 2010

Para optimizar al elefante deportista

El otro día estaba yo haciendo cualquier cosa por la casa, cuando oigo que un locutor anuncia con mucho orgullo que el equipo de quiquimbol acuático cubano de alguna de las categorías iba a participar en un torneo metapanamericano. Y como estaba yo de malas pulgas, naturalmente me pregunté para qué gastar dinero en ir a pasar penas.

Tomando esto como pie, desarrollaré esta idea que venía acariciando hace días. Ahora está muy en boga hablar de ahorro y de la necesidad de usar eficazmente los recursos. En realidad, con la concepción de ahorro de la que están hablando no se resuelven los problemas de falta de resultados de la economía nacional; si acaso se ralentiza todavía más el desenvolvimiento económico y social, pero sigamos esa rima y hagamos el ejercicio teórico de aplicársela a una esfera que bastantes recursos consume, la deportiva. En particular, hagámonos la pregunta aquí en Bubusopía, durante este presente y en el futuro cercano en el que es de prever la economía siga haciéndonos apretarnos los cinturones ¿a qué equipos y deportes vale verdaderamente la pena pagarles bagajes sofisticados y entrenamientos y competencias en ultramar?

Y me asiste, para meter la cuchareta en este asunto, la razón evidentísima de que el presupuesto del Estado sale del trabajo, bueno, del trabajo de los trabajadores, y por lo tanto tenemos todo el derecho del mundo a opinar.

Pues en primer lugar, naturalmente el béisbol. Es el deporte y el pasatiempo nacional y el que mejor sabemos practicar. No importa que no ganemos primeros lugares en ningún torneo, siempre quedamos entre los 2-3 primeros y ganamos muchos más juegos de los que perdemos. Al equipo de béisbol vale la pena seguirlo malcriando. Eso sí, se podría ahorrar un poco en el personal paradeportista acompañante.

Acotación: El equipo de béisbol masculino. Sí, porque estoy del todo de acuerdo con que se efectúe la liga femenina de béisbol, pero está muy inmadura como para sufragarle viajes que no traerán a casa ningún lauro de importancia ni despiertan ningún interés sensible en la afición.

En segundo lugar, los equipos de voleibol de ambos sexos. Con sus altibajos, es otro deporte donde se obtienen generalmente buenos resultados y es muy seguido por los cubanos.

Y creo que ahí se acaban los deportes colectivos. El baloncesto –ambos sexos– tiene popularidad e historia no está al nivel que estaba antes, y la jugada está muy apretada como para gastar un dinero que se puede dedicar, por ejemplo, a inversiones que se han tenido que posponer para los hospitales, insumos deficitarios en los mismos, alimentos... Y ni hablar de otros deportes como fútbol, hockey, polo acuático, softbol y demás.

De los deportes individuales, ya lo dice el nombre: mandar a atletas individuales que se lo ganen, y no en cualquier deporte. Podemos tener –por ejemplo– un prospecto campeón en monopatitlón, pero de su medalla de oro, pasados dos días, no se acordará nadie. Así que, pongamos, individualidades en deportes que de verdad despierten interés y tengan tradición, como el boxeo –pero sólo los que tengan posibilidades de medalla, el fogueo tendrá que esperar a mejores tiempos; en el atletismo, un criterio similar; del judo, las chicas más aventajadas de Veitía; algún luchador como Mijaín González y algún ajedrecista escapado como Lenier Domínguez. Si algún otro atleta fuera de estas categorías tiene el chance de ir a una competencia ganando dinero, de manera tal que se sufrague el viaje, pues que vaya, que para eso son profesionales, pero si no, que no me gaste mis pesitos. E igual, que vaya el número mínimo de personas en la delegación: el o los deportistas, y el o los entrenadores imprescindibles. Y punto.

Entonces, aquí solo se pretende apuntar a una discusión de qué deportes vale la pena realmente apoyar en tiempo de crisis. En otras palabras, para cuáles actividades atléticas darle al elefante las pacas de heno que cosechamos; no entrar a discutir por que hay poco heno o quién se queda con más: hablemos de la optimización del elefante deportista.

21 de febrero de 2010

Colorín colorado, esta feria se ha acabado


Hoy se acaba la Feria del Libro, al menos su parte habanera, inevitablemente la más trascendente, pintoresca y farandulera. Mal que bien, lidiando con limitaciones económicas, con trastornos y regueros desequilibrantes de todo orden, con la apatía de quienes agonizan cuando se les pide que echen una mano -aún cuando se trate de su trabajo- esto llegó al último día.
Como de las informaciones oficiales y generales estuvo llena la prensa grande, quise dejar eventualmente pinceladas personales. Creo que de eso es de lo que se trata un blog. Sufrimos las limitaciones de equipos, conectividad, y así y todo seguimos. Acumulamos un montón de libros que nos durará todo el año, nuestros bolsillos tocaron fondo y se hundieron en él, escuchamos charlas interesantes y muelas aburridas. Rogelito conoció una primera Feria de la que no se acordará, pero como niño al fin, buenas cosas le esperan seguro en las próximas, como siempre ha sido. Practicamos lo de la nostalgia de/con los rusos. Supimos de gente que se enfrenta al racismo, a la discriminación por género, tratamos de acrecentar su mensaje. Apreciamos más una forma distinta de aportar arte. Le dimos coba a nuestros amigos y compañeros que se sientieron de lo más contentos al verse en la prensa de uno u otro modo. Nos quedamos con fotos con panoramas muy dignos de contemplar. Me traté con gente maravillosa, al menos en la apariencia de estos días, veremos qué dice el futuro. Casi no sufrí persiguiendo las guaguas que nos aseguraban cómodo y puntual transporte. Me sorprendí con la visión de un malecón matutinamente limpio, que hace pensar en la pincha tremenda que tienen que hacer los de comunales por la noche y madrugada. Algunos premios otorgados -me cuesta trabajo todavía diferenciar una de esas multisilábicas charlas de elogio/presentación de un premiado, de la del siguiente- me ratificaban que eso de la literatura moderna no rueda conmigo, y otras cosas me hicieron guardar ciertas esperanzas. Encontré a Tamara Roselló, una vieja deuda, una nueva amiga, y me tirá una foto con ella. Pero deudas es lo que se me sobran, y la vida es una, breve, tan desesperadamente fugaz. Me despedí de varios expositores con el propósito de volvernos a encontrar el año que viene, si estamos enteros. Mañana regreso a la rutina del trabajo de físico médico.