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18 de febrero de 2010

Cubriendo, abarcando y degustando

Los regresos a casa tras cada día de feria pasan por la azarosa localización de una guagua que siempre es distinta, lo bueno es que ya no nos volvió a tocar el chofer reguetonero. En la noche se ven una hilera de puntos luminosos en el mar, pescadores supongo, pero parecen la iluminación de toda una avenida transacuática. En la fortaleza, el manejador de la Radio Base es fanático a Buena Fe. El servicio de traducción de la sala Guillén ha dejado bastante que desear. En el pabellón infantil, tienen un leoncito y varios reptiles, y los niños se alborotan cantidad.
Las cajeras comentan qué fácil es adivinar quién es qué por los libros que compra. Aquí me ha pasado lo nunca visto, tengo Internet y no intranet. Los fotógrafos estamos pasando nuestros sustos con las baterías.
Ver minilibros es algo ya común, aunque siempre se puede más (¿menos?) y algunos son rechiquiticos, pero ayer vi ya algo nuevo para mí, el macrolibro. Y tambien vi algo con lo que no me siento nada cómodo, que va mucho más allá de las ya acostumbradas ofertas gastronómicas en CUC.
He estado pensando en organizar un concurso al mejor blog respecto a la cobertura de la feria, y otorgarme imparcialmente el premio a “mimismo”.Estas Ferias le remotivan a uno los aletargados propósitos literarios, aunque para cumplir con todos los míos necesitaría un año sabático.

16 de febrero de 2010

Oportunidades para ensalzar amigos

Tengo la dicha de considerarme amigo del poeta Roberto Manzano, y por lo general no tengo todas las oportunidades que quisiera de dedicarle espacios en la prensa oficial de la feria, bueno, aquí en Bubusopía haré constar mi afecto. Aprovecho y presento al poeta estadounidense Steven Reese, que escribiera con su esposa Nelly Bancroft el volumen Andando bajo el rumbo de la luz, publicado en edición de Arte y Literatura.
El síndrome de la paranoia me quiso atacar en la librería principal de La Cabaña, cuando un señor ya mayor me cuestionó severamente al verme fotografiando cubiertas de libros y quiso saber si yo contaba con las autorizaciones necesarias. Dios de los incrédulos, qué lento cambian ciertas cosas.
Los socios de la Ciencia Ficción estarán de lo más contentos, ellos que se la pasan con el complejo de Cenicienta en la literatura cubana, y resulta que los pude sacar en buenos espacios del Cañonazo y seguro estarán también por Cubaliteraria.
Tiro alguna foto regodeándome en la felicidad de este oficio donde está uno tan rodeado de colegas chicas guapas, y después de escuchar el panel de racismo me percato que volví a sacar el mismo boniato.
Me ha encantado en esta feria ver a más niños con aventuras de Guaso y Carburo y muñequitos de Elpidio Valdés y menos con la Sirenita, que en otras ocasiones. No es que odie la sirenita, pero si los tiburones se la comen –con la compañía Disney incluida–, bueno, allá ellos.Como no les cumplimos hoy una promesa de publicar una actividad de los alemanes, me voy a andar con cuidado, no vaya yo a terminar esta jornada kaput. Finalmente, esta tarde se lanza el libro de Moreno Fraginals, que fue un importantísimo historiador de este país y además el libro está muy bueno y tiene muchos materiales interesantes. (Casualmente) Moreno es mi abuelo, pero como se sabe, los elogios entre abuelos y nietos son estrictamente imparciales.

15 de febrero de 2010

Literatura a todo tren

Este domingo vinimos los tres a la Feria, Yasmín, Rogelito y yo. Por cierto, Rogelito logró que la homenajeada María del Carmen Barcia apareciera en una de mis fotografías con la sonrisa más luminosa que le he podido captar. Fue tras el acto de celebración de la escritora, justamente, del cual colé una notica en El Cañonazo. Por cierto, me quedé con ganas de criticar más el que se manifieste naturalidad con el hecho de que la mujer, no importa cuán trascendente sea su trabajo académico, siga cargando con el trabajo doméstico y se le evalúe su desempeño en la maternidad como parte del aporte que “debe” realizar a la sociedad. Nada, que hay que seguir captando gente para el Feminismo.Cantidades de gente por todas partes, multitudes “multitudinarias”. La electricidad tiene breves interrupciones, y por aquí y allá alguna maldición anuncia la pérdida del trabajo tecleado por uno que no lo salvó a tiempo.Otro encuentro de escritores lamentaban, en mi opinión excesivamente, que Bush les apretara las tuercas del bloqueo y les cortara X posibilidades y contactos con las instituciones estadounidenses. Pero parecía impropio intervenir y exhortar a dejar tanta lacrimonia por perder el Norte, y aprovechar y virarse mejor hacia el Sur.Un ex - colega de la Facultad de Física Nuclear, que lo pensó mejor, ganó el Tercer Premio en el concurso de Ensayo Contracorriente, con un varito nada despreciable. Felicidades, Ernesto.En el pabellón ruso al que por fin entré, está lo esperable. Exhibiciones de lujosos volúmenes que recogen historia e imágenes de tecnología industrial, militar y espacial, historia de Rusia, especialmente la 2da Guerra Mundial, secciones de literatura infantil y best sellers de lo más espectaculares.Los alemanes tienen buen nivel de actividad. Hicieron una actividad con público fundamentalmente de maestros de la lengua acá, donde estuvo también este servidor, que se llevó un folletito de los que repartieron con una historia sencilla para aprendizaje. Esta tarde les cubro otro evento. Estamos acabando, desde El Cañonazo, en el sentido de que estamos cayendo de lo más bien “en las altas esferas”. Vamos a ver si aprovechamos y conseguimos que las próximas ediciones sean de papel cromado y no menos de 40 páginas, je, je.

14 de febrero de 2010

Feria Intensa


En el primer día de actividades de la Feria, pagué el precio de querer estar en demasiadas partes y hacer demasiadas cosas. Había marcado en mi programa casi todos los paneles y presentaciones de libros. No se puede ser tan pretencioso. A media tarde, agotado y malhumorado, con muy poco concreto terminado, me daba cuenta que el síndrome de abstinencia del último año sin feria me había conducido a un exceso. Me di cuenta de que era hora de relajar un poco. Entre las cosas agradables, el ruso más loco de la delegación, un poeta que se inflamaba con la lectura de sus versos. Estaba de lo más contento, el ruso, y yo también porque iban a regalar sus libros, única manera que me quedaba ayer de recabar algo. El hombre se quejaba en tono de jarana de que el último poema se lo habían traducido hacía una hora, y el traductor aducía que el poeta lo había escrito hace dos días, llegando a La Habana.Avalanchas de personas en todas partes. Par de artículos, finalmente, me le hacen unos cambiecitos menores –en ciertas ocasiones hay que hablar con más seriedad que otras– muchas fotos. Los pasillos de comunicación entre los grandes espacios, semibloqueados para causar esos encantadores cuellos de botella. Dificultades con las computadoras y la conexión, nada extraordinario.En la noche se puso malo el tiempo. Llegué a la guagua en el parqueo bajo la lluvia, pero una vez dentro, tenían un reguetón tan desagradable que daban ganas de salir a mojarse otra vez. Un energúmeno con micrófono se proclamaba la mafia musical, tal vez tuviera conciencia de que estaba perpetrando un crimen. Al fin en casa, agotado, tranquilo.